Como consecuencia de los aumentos que sufre el gas por las desregulación que impulsa el Gobierno de Javier Milei, el costo del gas envasado volvió a registrar un fuerte incremento en los últimos días y profundiza el impacto en la economía cotidiana de los hogares. Actualmente, la garrafa de 10 kilogramos se ubica en torno a los 26.000 pesos en Formosa, una tendencia ascendente que se aceleró en un corto período.
La suba se dio de manera abrupta. En cuestión de semanas, el valor del cilindro fue escalando de 16.000 a 19.000 pesos, luego a 23.000 y finalmente alcanzó el precio actual. Este ritmo de aumentos redujo considerablemente la capacidad de adaptación de las familias frente a un insumo esencial.
Uno de los factores que explica este escenario es la ausencia de regulación nacional sobre los precios. En etapas anteriores, existían controles que buscaban mantener valores de referencia en los comercios. Con el esquema vigente, los vendedores tienen mayor libertad para definir los costos, lo que derivó en una marcada dispersión.
Esa variabilidad se refleja en los distintos canales de comercialización. Mientras que en los puntos oficiales el precio ronda los 26.000 pesos, con envío a domicilio supera los 30.000 y en comercios de barrio puede alcanzar los 35.000 pesos. Como excepción momentánea, los puntos de Soberanía Alimentaria Formoseña sostienen un valor de 23.000 pesos por algunos días, lo que permite una diferencia a favor del consumidor.
El impacto social de estas subas es inmediato. A la dificultad para afrontar los costos se suma la incertidumbre sobre el acceso a un recurso básico para la vida diaria. La posibilidad de quedarse sin gas durante la preparación de alimentos se convierte en una preocupación frecuente, en un contexto donde los precios quedan sujetos a la dinámica del mercado y a la decisión de cada comerciante.
El precio cuidado durante el 2025
En medio de un contexto de crisis económica y aumentos en los servicios básicos, la provincia de Formosa logró mantener el precio de la garrafa de gas constante durante todo el 2025. Tras un ajuste en enero del año pasado que llevó el envase de $14.000 a $16.000, el valor no volvió a modificarse, lo que rompió con la tendencia de años anteriores donde el costo del gas reflejaba rápidamente la inflación.
Esta estabilidad representó un alivio significativo y brindó previsibilidad al presupuesto familiar de miles de hogares, especialmente en aquellas zonas del territorio provincial que no cuentan con red de gas natural. La continuidad de estos valores se sustenta en la eficiencia operativa de la empresa estatal Refsa, que utilizó su planta de almacenamiento y fraccionamiento cercana al Parque Industrial como núcleo estratégico.
Desde allí se gestionó la recarga y distribución hacia diversos puntos de la provincia, lo que permitió optimizar la logística y absorber costos que de otro modo se trasladarían al consumidor. Gracias a este despliegue, las marcas presentes en la jurisdicción manejan precios similares, con variaciones mínimas vinculadas principalmente al flete, consolidando un esquema competitivo que beneficia directamente a la economía local.
