El Banco de La Pampa continúa fortaleciendo las herramientas de asistencia financiera para familias que atraviesan dificultades para afrontar sus compromisos económicos. A través de sus programas de refinanciación de deudas con tarjetas de crédito, la entidad ya reestructuró cerca de 1.000 millones de pesos, ofreciendo tasas de interés considerablemente inferiores a las del sistema financiero y condiciones que buscan aliviar el impacto del contexto económico nacional.
Las características de estas líneas fueron presentadas por el presidente del Banco de La Pampa, Alexis Iviglia; la vicepresidenta, Patricia Lázaro; y el secretario de Trabajo y Promoción del Empleo, Marcelo Pedehontaá, durante un encuentro con representantes de sindicatos públicos y privados, además de legisladores vinculados al movimiento gremial. Según adelantaron, próximamente la información también será presentada a cámaras comerciales y representantes del sector PyME.
Las autoridades explicaron que el objetivo es brindar alternativas concretas para quienes presentan dificultades de pago y evitar que las deudas continúen creciendo. En ese sentido, destacaron que el banco realiza un seguimiento personalizado de sus clientes y, cuando detecta situaciones de mora o irregularidad, ofrece distintas opciones para reorganizar los compromisos financieros antes de que la situación se agrave.
Uno de los principales beneficios está relacionado con las tarjetas de crédito. Actualmente, el Banco de La Pampa mantiene una tasa nominal anual (TNA) del 49% para los saldos financiados, un porcentaje muy inferior al promedio del sistema financiero argentino. Según los datos difundidos por la entidad, mientras los bancos públicos aplican tasas cercanas al 86% y los privados alrededor del 81%, la propuesta del banco provincial se ubica entre las más bajas del mercado.
Además, quienes necesiten refinanciar deudas ya vencidas pueden acceder a dos modalidades diferentes. La primera permite cancelar el saldo en hasta 36 cuotas con una tasa fija del 40% anual, mientras que la segunda ofrece un plazo de hasta 72 meses con una tasa fija del 48% anual. En ambos casos, no existen límites de monto ni se exige un pago inicial para ingresar al plan.
Las autoridades aclararon que, como parte del acuerdo de refinanciación, las tarjetas de crédito quedan suspendidas temporalmente. Sin embargo, una vez abonada la mitad del plan y siempre que el cliente haya cumplido con los pagos en tiempo y forma, la entidad rehabilita automáticamente el uso del plástico.
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Durante la presentación también se analizó el escenario económico nacional y su impacto sobre las finanzas familiares. Iviglia sostuvo que las políticas económicas implementadas por el Gobierno nacional generaron un contexto que dificulta el cumplimiento de las obligaciones financieras.
Según expresó, el ajuste fiscal afectó áreas sensibles como educación, salud y jubilaciones, mientras que la política monetaria y cambiaria, aunque logró moderar la inflación, produjo efectos negativos sobre la producción debido al atraso cambiario. A ello sumó la caída del consumo y de la inversión, factores que, a su entender, terminan repercutiendo en un aumento de las dificultades para afrontar créditos y compromisos financieros.
De acuerdo con estadísticas elaboradas bajo los criterios del Banco Central, la irregularidad en la cartera de familias alcanza el 6,6%, muy por debajo del 16% registrado por el sistema financiero en su conjunto y también inferior al 12,1% que presentan los bancos en promedio. En el caso de los préstamos personales, el índice de irregularidad se ubica en 6,7%, mientras que en las tarjetas de crédito alcanza el 6,4%.
Las refinanciaciones forman parte de un conjunto de políticas impulsadas por la entidad para sostener la actividad económica provincial. Entre ellas se destacan los programas de promociones comerciales, líneas de crédito para pequeñas y medianas empresas y herramientas de financiamiento destinadas a la producción y la inversión.
Según informó el banco, las promociones vigentes generan ventas por más de 15.000 millones de pesos mensuales en más de 5.000 comercios de toda la provincia. Para sostener esos beneficios, la entidad destina alrededor de 2.300 millones de pesos por mes en descuentos para consumidores y otros 1.000 millones mensuales en subsidios de tasas de interés.
A ello se suman las líneas de financiamiento para el sector productivo y las PyMEs, incluyendo programas como Compre Pampeano, créditos para inversión y capital de trabajo. En conjunto, estas políticas representan un aporte cercano a 4.100 millones de pesos mensuales, equivalente a unos 50.000 millones de pesos al año, destinados a acompañar el desarrollo económico provincial y sostener el consumo en un contexto macroeconómico complejo.
