El dramático testimonio de Daniela Ballester tras sufrir el ACV: "No me quiero ir de acá"

La periodista Daniela Ballester rompió el silencio tras el ACV que sufrió hace semanas.

23 de marzo, 2026 | 11.05

El pasado 19 de febrero, la vida de Daniela Ballester dio un giro inesperado. La figura televisiva sufrió una hemorragia subaracnoidea y pasó 15 días en la unidad de terapia intensiva. Ahora, más tranquila y en plena recuperación, la periodista rompió el silencio para detallar la odisea médica que la puso al borde de la muerte.

En una entrevista exclusiva con su propio canal, la comunicadora explicó el impacto del ACV y su milagrosa evolución clínica. "La hemorragia subaracnoidea le toca a un 10 % o 15% de las personas y no dejan secuelas. Soy la misma Daniela que el día anterior a que esto sucediera, pero hay algo que cambió para siempre", declaró en diálogo con C5N. Todo comenzó días atrás con un síntoma de alerta que ella misma definió como un "dolor de cabeza" muy inusual, algo que llegó a comentar con sus colegas.

La situación empeoró de manera drástica cuando la periodista se descompensó en su domicilio. Atrapada en el suelo, experimentó un calor intenso y una inmovilidad total. Frente a ese panorama, sus sospechas fueron claras: "Entendía que algo grave me estaba pasando". Gracias a un reflejo vital, logró tomar su teléfono para solicitar una ambulancia, una acción que le salvó la vida. "Hoy estoy acá, agradecida de poder contarlo y de estar rodeada de afectos", valoró con emoción.

El dramático testimonio de Daniela Ballester tras sufrir el ACV: "No me quiero ir de acá".

El crudo testimonio de Daniela Ballester

El colapso físico trajo consigo un sufrimiento inédito para la conductora, quien suele lidiar con la presión constante del trabajo, la maternidad y las responsabilidades familiares. El malestar en su frente fue tan agudo que la llevó a las lágrimas por la desesperación. Para dimensionar el calvario, apeló a una comparación muy gráfica: "Ni en el parto sentí algo así". En ese instante crítico, el miedo a la muerte se apoderó de ella y sus pensamientos se centraron en su hijo de seis años. Conmocionada por el recuerdo, soltó una frase desgarradora: "No me quiero ir de acá".