Uno de los economistas más escuchados por Milei alertó por una corrida cambiaria

Ricardo Arriazu advirtió que el principal riesgo para el programa económico sigue siendo la desconfianza de los ahorristas, cuestionó la idea de que la apertura se resuelva "sola" y reconoció que no logra explicar la caída de la actividad económica registrada en abril y mayo.

31 de julio, 2026 | 12.26

Ricardo Arriazu, uno de los economistas más respetados por el presidente Javier Milei y habitual referente del oficialismo en materia económica, sorprendió con una diagnóstico crudo en materia económica. Durante una exposición organizada por Black Toro, el economista sostuvo que el principal desafío del programa económico continúa siendo la posibilidad de una corrida cambiaria, reclamó políticas para amortiguar el impacto de la apertura comercial sobre la industria y el empleo y admitió que no encuentra una explicación para la reciente caída de la actividad económica.

"Por lejos la variable macro más importante en economía es cuántos dólares compra la gente", afirmó durante el seminario. Según explicó, durante el año pasado los argentinos compraron cerca de 40.000 millones de dólares y este año ese monto se ubicaría entre 1.700 y 2.300 millones mensuales. "Supongamos que compren 2.500, son 30.000 millones en el año. Son 11.000 millones de dólares más que tienen que ir a la economía. Entonces la pregunta es cómo entra eso a la economía. Si eso no va solamente a ser atesorado en un costado, el resultado es que la demanda agregada tiene que caer", sostuvo.

Las afirmaciones de Arriazu llamaron la atención porque provienen de uno de los analistas que con mayor frecuencia respaldó la orientación general del plan económico de Milei. Sin embargo, en esta oportunidad planteó que el éxito del programa no depende únicamente de la desaceleración de la inflación o de las tasas de interés, sino de un problema estructural que la administración libertaria todavía no consiguió resolver: la persistente dolarización del ahorro de los argentinos.

La definición pone el foco sobre un aspecto que el propio Gobierno suele presentar como una consecuencia de la estabilidad cambiaria alcanzada tras la salida parcial del cepo. Para Arriazu, el problema sigue siendo la preferencia de los argentinos por resguardar sus ahorros en dólares y no canalizarlos hacia inversiones productivas o consumo, una conducta que atribuyó a décadas de inestabilidad y cambios de reglas de juego.

En ese sentido, sostuvo que la economía argentina continúa funcionando bajo una lógica bimonetaria. "Argentina es una economía bimonetaria. La unidad de cuenta de los argentinos es el dólar. Lo que importa es la tasa de interés en dólares y no la tasa real de interés", explicó. 

Si bien consideró que el Gobierno acumuló herramientas para responder a un eventual episodio de tensión cambiaria, reconoció que el temor de los inversores sigue presente. "El miedo de la gente es: ¿van a poder soportar la corrida el año que viene?, ¿cómo van a hacer para pagar la deuda?", planteó. Para el economista, tanto el Banco Central como el Tesoro elaboraron estrategias para enfrentar ese escenario. "El Banco Central sacó los números que va a tener para enfrentar la corrida. El Tesoro hizo un trabajo fantástico, línea por línea, de cómo va a cumplir la deuda. Y además tienen el swap. Y nadie le dio importancia", afirmó.

Sin embargo, el economista aclaró que el problema no es estrictamente financiero sino político. A su juicio, una parte importante de los ahorristas continúa dudando sobre la continuidad del programa económico más allá del actual gobierno. "Todo el mundo cree que si hay un cambio de política no van a usar esa plata. Entonces, mientras no se convenzan de que la nueva política no va a implicar un péndulo, la gente va a seguir comprando dólares. No importa cuánta plata haya", sostuvo."La corrida va a existir, pero va a ser tardía, no va a ser temprana", insistió. 

El economista también introdujo diferencias respecto de otro de los pilares del discurso oficial: la apertura económica acelerada. Aunque reiteró sus críticas al proteccionismo aplicado durante décadas, sostuvo que la transición hacia un esquema de mayor competencia internacional requiere políticas específicas para evitar costos sociales que terminen erosionando el propio programa económico. "Claramente el proteccionismo en la Argentina hizo que el país no creciera a la velocidad que podía crecer. Pero el que invirtió y el que se empleó no es el culpable de que le hayan puesto esas condiciones. Entonces la transición hay que estudiarla con mucho cuidado", detalló el economista que supo acompañar la idea de Milei de dolarizar la economía argentina. .