Las provincias enfrentan un escenario cada vez más complejo en materia de ingresos. Durante el primer trimestre de 2026, la recaudación mostró señales de debilidad tanto en los fondos coparticipados como en los recursos propios, lo que pone en tensión las finanzas subnacionales en un contexto de alta dependencia de los impuestos.
Según el análisis difundido por el diputado Guillermo Michel, el deterioro de la recaudación se combina con mayores necesidades de gasto, configurando un cuadro fiscal delicado.
Caída de la coparticipación: el primer golpe
Uno de los principales problemas para las provincias es la reducción de los fondos que reciben desde la Nación. En el primer trimestre, los recursos coparticipados alcanzaron los $16,2 billones, pero registraron una caída real del 6,3%.
En términos concretos, esto implicó una pérdida cercana a $1,1 billones frente al mismo período del año anterior. Se trata de uno de los retrocesos más significativos de los últimos años, en un contexto donde la recaudación nacional acumula ocho meses consecutivos de caída en términos reales.
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Para compensar este escenario, el Gobierno nacional habilitó adelantos de coparticipación por hasta $400.000 millones, aunque se trata de una solución transitoria.
Ingresos Brutos: el principal impuesto que no despega
A la caída de los recursos nacionales se suma el estancamiento de la recaudación propia de las provincias, especialmente del impuesto sobre los Ingresos Brutos, que representa el 78,7% de sus ingresos tributarios. Si bien este tributo mostró un crecimiento nominal del 34% en el primer trimestre, al descontar la inflación el avance real fue de apenas 1,1%, lo que evidencia un virtual estancamiento.
Este dato refleja que, pese a la presión impositiva, la capacidad de generar ingresos genuinos no logra acompañar el ritmo de los precios ni sostener el financiamiento del gasto público provincial.
Cómo se recauda: sistemas bajo presión
El esquema de recaudación de Ingresos Brutos también muestra señales de debilidad. El 62,5% de la recaudación se canaliza a través del sistema de Convenio Multilateral, administrado por la Comisión Arbitral, mientras que el resto corresponde a contribuyentes locales.
Dentro de este esquema, tres sistemas concentran el 85% de la recaudación:
- SIFERE
- SIRCREB
- SIRCAR
Sin embargo, al analizar su desempeño real, la mayoría presenta caídas:
- SIRCREB: -7%
- SIRCAR: -7%
- SIRTAC: -8%
- SIRPEI: -13%
El único sistema con crecimiento significativo es SIRCUPA, con un salto del 166%, impulsado por cambios en su implementación y mayor cobertura.
Un sistema fiscal bajo tensión
El escenario actual expone los límites del esquema tributario provincial. A pesar de que los impuestos mantienen una fuerte presencia sobre la actividad económica, la recaudación no logra crecer en términos reales. Esto plantea un dilema: aumentar la presión fiscal podría afectar aún más la actividad, mientras que sostener el nivel actual de ingresos implica convivir con restricciones presupuestarias crecientes.
De cara a los próximos meses, la evolución de la recaudación será clave para determinar el margen de acción de las provincias en un contexto económico que sigue mostrando fragilidad.
