Granja Tres Arroyos: caída de producción, baja en la faena y acumulación de deuda

La principal avícola del país enfrenta una reducción en su escala operativa y acumula cheques rechazados por más de $26.000 millones.

31 de marzo, 2026 | 13.23

La histórica firma Granja Tres Arroyos, la mayor empresa avícola del país, atraviesa un escenario de deterioro en su estructura productiva y financiera que comienza a reflejarse en toda la cadena del sector. La compañía registra una caída en el volumen de faena, pérdida de productores integrados y un aumento en sus compromisos impagos, en un contexto económico marcado por cambios en la política económica del gobierno de Javier Milei.

Los datos disponibles muestran que la firma acumula cheques rechazados por más de $26.000 millones si se consideran también las sociedades vinculadas, mientras que su nivel de actividad se redujo de manera significativa en los últimos meses. En paralelo, el reordenamiento interno que venía llevando adelante la empresa se profundizó y empezó a impactar en su base productiva, un elemento central en un negocio que depende del volumen para sostener su funcionamiento.

Según registros del Banco Central, Granja Tres Arroyos concentra alrededor de 1.200 cheques rechazados por un monto superior a los $20.100 millones. A ese total se suman los compromisos impagos de otras firmas del grupo: Wade, la ex Cresta Roja, con 412 cheques rechazados por unos $3.500 millones, y Avex, con 373 documentos por cerca de $2.800 millones. En conjunto, las tres compañías reúnen casi 2.000 cheques rechazados por más de $26.400 millones, lo que expone el nivel de tensión financiera.

En el sector señalan que la situación excede el plano estrictamente financiero. En los últimos meses, cerca de 120 productores integrados dejaron de operar con la empresa y se vincularon con otros frigoríficos. Ese número representa alrededor del 60% de la red con la que trabajaba la compañía, un dato que modifica la dinámica de abastecimiento y producción.

Fuentes del mercado explican, según consigna el sitio InfoGremiales, que “la salida de integrados no es un fenómeno aislado, sino una señal de pérdida de confianza en la capacidad de pago y en la continuidad del esquema productivo”. En la avicultura, el sistema de integración es clave: los productores crían los pollos bajo contrato con las empresas, que proveen insumos y garantizan la compra. La ruptura de ese vínculo impacta directamente en el volumen disponible para faena.

Si faena y muchas deudas

De acuerdo con estimaciones del sector, la faena de Granja Tres Arroyos habría pasado de unos 700.000 pollos diarios a alrededor de 200.000. “La caída de la faena muestra que la empresa está operando muy por debajo de su capacidad instalada”, indicaron fuentes empresarias, que agregaron que “recuperar ese nivel no es inmediato, porque depende de recomponer la red de integrados”.

La reducción de escala se da en paralelo con un ajuste en la estructura laboral. En los últimos meses, la empresa habría pasado de más de 1.500 empleados a unos 700, a través de retiros voluntarios, jubilaciones, reducción de horas extras y desvinculaciones. Sin embargo, en el sector advierten que el problema ya no se limita al plano laboral. “El recorte de personal fue una primera etapa, pero ahora el impacto se ve en la producción”, señalaron. En un esquema industrial como el avícola, donde los costos fijos tienen un peso relevante, la pérdida de volumen implica un aumento de los costos relativos y una menor eficiencia en toda la cadena.

La suba de tarifas, la recomposición de precios relativos y la menor intervención estatal modificaron las condiciones en las que operan las empresas. En ese marco, distintos actores de la cadena señalan que el cambio de escenario afectó tanto la estructura de costos como el mercado interno. “Con este esquema, los costos suben más rápido que los precios de venta en algunos tramos, y eso comprime márgenes”, explicaron fuentes del sector. A su vez, indicaron que “la caída del consumo también juega un papel, porque limita la posibilidad de trasladar esos costos”.

La combinación de estos factores impacta especialmente en empresas con alta exposición al mercado interno, como es el caso de Granja Tres Arroyos. Si bien el sector avícola tiene capacidad exportadora, la mayor parte de la producción se destina al consumo local, lo que la vuelve dependiente de la evolución del poder adquisitivo. En este escenario, la situación de la compañía empieza a ser leída como un caso testigo dentro del sector. “Lo que está pasando no es sólo un problema de una empresa, sino una señal de cómo está funcionando la cadena en este contexto”, señalaron analistas.

El interrogante que se abre es sobre la capacidad de la firma para sostener su escala histórica. Durante décadas, Granja Tres Arroyos se consolidó como líder del mercado a partir de un esquema integrado y de alto volumen. La pérdida de productores y la caída de la faena ponen en cuestión ese modelo. Desde el sector advierten que “la escala es central en la avicultura, porque permite diluir costos y sostener competitividad”. En ese sentido, plantean que una reducción prolongada del nivel de actividad puede derivar en una reconfiguración más amplia del mercado.