Industria en jaque y minería en alza: el problema de la "reconversión" del empleo y por qué los CEOs se quedan con el modelo Milei

El desplome del consumo y el cierre de más de 3.000 fábricas conviven con un sector extractivo que puja por despegar. En este escenario, la "empleabilidad" se convirtió en la obsesión de los CEOs: cómo transformar a los trabajadores de los sectores que mueren en los técnicos que la minería y la energía necesitan con urgencia.

05 de mayo, 2026 | 13.05

La fotografía de la economía argentina devuelve una imagen partida. Por un lado, el sector industrial tradicional atraviesa un proceso de desguace con una capacidad instalada que apenas supera el 54% y un saldo de más de 3.000 fábricas que han bajado sus persianas definitivamente en el último año. Por el otro, la minería y la energía asoman como los únicos motores capaces de traccionar divisas, pero se enfrentan a un muro invisible que amenaza su expansión: la falta de mano de obra calificada.

Esta "marcha a dos velocidades" no es solo un fenómeno de actividad, sino que está reconfigurando el mapa social del país. Mientras marcas con décadas de trayectoria abandonan sus operaciones o reducen su estructura al mínimo, el empleo formal asalariado se desangra. Según datos de la Secretaría de Trabajo, la pérdida interanual a abril de 2026 supera los 124.000 puestos registrados, una cifra que se eleva por encima de los 290.000 si se toma el acumulado desde finales de 2023.

En el corazón de este proceso, la palabra "empleabilidad" se ha transformado en la principal preocupación de las mesas de directorio porque sobran trabajadores que salen de sectores en crisis como el textil, el metalúrgico o el de calzado, pero las grandes compañías mineras y energéticas no logran cubrir sus vacantes. "Estamos hablando de una reconfiguración de la matriz productiva. Sectores del consumo masivo están dejando de ser competitivos y la gran pregunta es cómo reconvertimos a esa gente para que pueda ir al sector productivo como la minería o el Oil & Gas”, explica a El Destape el directivo de uno de los proyectos mineros de cobre más ambiciosos del país, que hoy adhiere al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). 

Este fenómeno se conoce en la jerga empresarial como reskilling (reciclaje de habilidades). No se trata de una capacitación básica, sino de una transformación profunda del perfil del trabajador. "Un operario metalúrgico tiene la base, pero manejar un camión de 40 toneladas a 4.000 metros de altura, con tecnología de telemetría y exigencias de seguridad internacional, requiere un puente que hoy el sistema educativo no está construyendo", asegura la misma fuente.

Una brecha preocupante

Un informe reciente de la consultora de talento Randstad expone que 9 de cada 10 trabajadores argentinos se considera "empleable", una percepción de confianza que choca de frente con la realidad del mercado: el 70% de los encuestados admite haber perdido alguna vez una oportunidad laboral por no contar con los conocimientos o habilidades requeridas.

La falta de experiencia específica aparece como la principal barrera (38%), seguida por la edad y los cambios vertiginosos en el mercado laboral. "La empleabilidad ya no depende únicamente de lo aprendido en el pasado, sino de la capacidad de adquirir nuevos conocimientos en forma permanente", sostiene Andrea Avila, CEO de Randstad para la región.

Sin embargo, el estudio revela un dato alarmante sobre el rol de las empresas: solo el 13% de los trabajadores afirma que su empleador les brinda capacitación de manera constante, mientras que el 45% asegura no recibir nunca instancias de formación en su trabajo. Esta carencia es crítica con la digitalización y la inteligencia artificial acelerando los tiempos ya que el descalce de habilidades entre lo que demanda el mercado y lo que hay disponible se ensancha cada día más.

Con la industria tradicional en crisis, la minería y la energía asoman como los únicos motores de la economía.

El rol de las empresas ante la falta de Estado

Las grandes compañías han empezado a ocupar el vacío por falta de articulación del Estado. En provincias mineras como San Juan, las empresas están financiando sus propios centros de capacitación y programas de terminación de secundaria con el objetivo de desarrollar Local Suppliers (proveedores locales). Se trata de una necesidad operativa y una forma de acercarse a la sociedad para conseguir la licencia social y evitar la conflictividad. Un ejemplo se evidencia en la capacitación que recibe un comerciante que se dedica al catering de viandas para no más de 30 personas y de repente tiene que cubrir una demanda de 1.000 comensales.

Sin embargo, esas inversiones tienen obstáculos como el “compre local”, un requisito que obliga a las empresas multinacionales a priorizar a los proveedores y trabajadores de la zona aún cuando no consiga la mano de obra capacitada y tenga que importar trabajadores o servicios de otras provincias. "El esquema de proveedores locales tiene un techo muy bajo. Las cámaras empresariales de la zona presionan para que el 100% de la contratación sea provincial, pero la normativa internacional exige estándares de seguridad y formalidad que el 'compre local' ignora", argumentan desde el sector minero como principal afectado hoy por esta realidad.

Desde el lado de las pymes industriales, por ejemplo en la provincia de Buenos Aires, entienden que los motores de Argentina para las próximas décadas van a ser el petróleo y la minería y que las mismas van a traccionar a sectores como alimentos, maquinaria, textil, calzado y elementos de seguridad. Afectadas gravemente por el modelo económico de Milei, comparten el diagnóstico de las multinacionales y trabajan en esa reconversión pero esperan que el gobierno nacional las ayude en ese “puente” necesario. “La minería es un proceso a largo plazo y no es inmediato el impacto. Hay que generar el ejercicio para ser proveedor, pero el desafío es hacer el camino”, describe un pyme industrial bonaerense.

Los CEOs prefieren las malas formas a la incertidumbre

A pesar de la caída del consumo, de la parálisis de las pymes como también la ausencia de planificación y las formas "agresivas" que propone La Libertad Avanza hacia el sector empresarial, el clima en los directorios de las multinacionales es de un pragmatismo absoluto.

Hasta acá los CEOs se conforman con que el negocio es "viable" en términos regulatorios. "Al principio estábamos sorprendidos por las formas, por los ataques. Pero cuando empezaron los cambios regulatorios, como la eliminación de las SIRAs y la simplificación del cepo, empezamos a operar de forma más normal”, admite a El Destape una fuente del ámbito de las cámaras binacionales. “Antes nos jugábamos el empleo cada mes tratando de explicarle a la casa matriz por qué había distintos tipos de dólar o por qué no podíamos importar un repuesto básico. Esa falta de seriedad ponía en duda la continuidad de las empresas en el país", grafica.

Hoy, el empresario promedio prefiere la continuidad de este modelo económico, sea o no Milei el que siga en Casa Rosada después del 2027, antes que un regreso a las políticas intervencionistas y un esquema de reglas de juego cambiantes cada 24 horas. La apuesta es que el RIGI y la estabilización macroeconómica finalmente logren que ese "derrame" de la minería y la energía empiece a compensar el desierto que hoy es la industria tradicional. El modelo les cierra.