Teresa Parodi volvió a reflexionar sobre el presente de la canción de raíz y el diálogo fluido que mantiene el folklore con las expresiones contemporáneas tras el lanzamiento de su disco Hasta que amanezca. La emblemática cantautora correntina destacó la vigencia de los ritmos tradicionales en las nuevas generaciones y el modo en que las sonoridades del interior continúan reconfigurándose sin perder su esencia.
Parodi analizó cómo los artistas jóvenes dialogan con el repertorio popular con naturalidad, trazando un paralelismo entre el recorrido de los grandes referentes históricos y las producciones del presente: "Yo creo que el folklore volvió a tener presencia, aunque en realidad siempre estuvo. Es muy central porque todos queremos escuchar todo eso. Y las nuevas generaciones, sobre todo los pibes que vienen del interior, escucharon folklore en sus casas".
En relación a esa premisa, Teresa agregó: "Es el caso de Milo J, por ejemplo. Él ama el folklore y se vincula con él como si fuese una chacarera más. Canta con Mercedes y uno siente que Mercedes Sosa, si estuviera viva, lo hubiera hecho igual. La música popular se recicla todo el tiempo porque está viva. Vamos volviendo a decir lo mismo con herramientas distintas, con otros ritmos, con la vorágine del tiempo que vivimos".
Paisajes del litoral, raíz afro y colaboraciones en Hasta que amanezca
A pesar de residir en Buenos Aires desde hace décadas, la compositora remarcó que el paisaje interiorano permanece intacto en su obra. En Hasta que amanezca, la sonoridad del litoral adquiere un rol preponderante a través de tres chamamés y diversos cruces estéticos con invitados del ámbito nacional e internacional.
Entre las colaboraciones del álbum destaca La Negra Eulogia, compartida con la cantante peruana Susana Baca para visibilizar la impronta afro en el continente; La belleza es soledad, una pieza junto a Lisandro Aristimuño centrada en el paisaje patagónico y la relación con los pueblos originarios; y Siempre a la misma hora, donde la cadencia chamamecera se entrelaza con el rap de Octavio. La propuesta se completa con Chamamé cantor, interpretado junto a Soledad Pastorutti, una composición que transita desde la nostalgia hasta la celebración colectiva.
