Malena Guinzburg: su regreso a la actuación, el día que enojó a las maestras jardineras y qué opina de que su papá sea cábala para conseguir estacionamiento

La comediante Malena Guinzburg vuelve a la actuación con una comedia ganadora del concurso Contar, que busca impulsar a autores argentinos.

05 de junio, 2026 | 18.39

Malena Guinzburg vuelve a la actuación en Casual, una obra de humor absurdo ganadora del concurso Contar en la que un grupo de personas tratan de descubrir un secreto impensado de la vida sexual de su amiga, quien está internada en coma. La comediante es dirigida por Pablo Fábregas, en un elenco que combina figuras como Carlos Belloso, Claudio Martínez Bel y Diego Gentile con personalidades de las redes y actores de teatro independiente, y en un mano a mano con El Destape adelanta la propuesta que la tiene habitando el escenario desde la actuación.

Casual es una obra de un autor argentino. No es algo menor si se tiene en cuenta que hoy casi todas las obras que llegan a Avenida Corrientes son importadas del exterior.

- Me encanta que sea un autor argentino, porque ahora todo lo que hay en calle Corrientes, o al menos los tanques, son adaptaciones de películas de Hollywood. No digo que esté mal, pero creo que tiene que haber espacio para los autores argentinos. Esta obra surge de un concurso que se llama Contar, que lo organiza AADET y que busca impulsar dramaturgos locales: se abre una convocatoria, se evalúan obras y las que salen ganadoras se hacen en un semimontado para mostrarlas a productores, que son quienes deciden si quieren llevarlas adelante o no. En el caso de Casual, que fue escrita por Federico Viescas, hubo 8 productores que levantaron la mano para quedársela.

¿Qué es lo que más te gusta de la obra?

- Es una comedia pura, no es pretenciosa y la gente entra fácil en la historia de este grupo de personas que quieren averiguar más sobre la vida de su amiga y terminan descubriendo que ella no es como todos la pensaban. Es una comedia de un humor muy disparatado y la gente se ríe mucho.

Tu personaje tiene muchos chistes con el lenguaje inclusivo, un tema relativamente nuevo para la comedia…

- Eso es lo bueno de hacer comedia en Argentina, que el contexto nos permite ir agregando cositas que van ocurriendo de acuerdo a la coyuntura y a mí me encanta eso, porque me permite jugar con el personaje. Además hace más fácil que la gente se identifique con los personajes.

¿Hay algún estilo de comedia que disfrutes más?

- A mí me gusta “la comedia”, me gusta reír. Si bien vengo del mundo del stand-up, disfruto mucho la comedia de lo repentino y de las sorpresas.

¿Ser comediante fue tu primer plan en lo profesional?

- Yo quería ser una actriz seria, tenía la fantasía de actuar en el Teatro San Martín y por eso empecé a tomar clases desde chica. Pero se ve que era muy mala actriz seria o muy buena comediante, porque siempre pasaba que todo lo que hacía terminaba yendo hacia lo cómico. En vez de pelearme con eso decidí tomarle cariño y al poco tiempo empecé a trabajar profesionalmente en stand up.

¿Al stand up llegaste por alguien o fue a través de la exploración en la comedia?

- Tuvo mucho que ver mi etapa como productora de Sebastián Wainraich, Peto Menahem y Pablo Fábregas en Radio Metro. Era una radio llena de standuperos y hasta ese momento yo nunca había incursionado en eso hasta que Pablo me quemó la cabeza para que me meta en el circuito. Así fue que hice un curso con Fer Sanijao y a partir de ahí no paré.

Mi último espectáculo fue Querido diario, donde yo hacía humor con mi diario íntimo de la adolescencia. Hacer comedia con lo que a unos le jode me parece recontra sanador y me gusta mucho eso. Siempre que estoy por salir al escenario me pongo nerviosa, pero la primera risa ya me relaja y me da combustible.

¿Creés en los límites del humor?

- El único límite es que el chiste sea bueno, porque humor se puede hacer con cualquier cosa. Pero cuanto más picante o controversial es el chiste, mejor tiene que ser.

De todas maneras siempre habrá alguien que va a ofenderse…

- Hay mucha susceptibilidad y mucha violencia. Hay mucha gente que tiene ganas de enojarse… En los últimos dos días me pasó algo de no creer y es que se me enojaron las maestras jardineras.

¿Por qué se enojaron?

- Porque hace un mes estuve de invitada en Luzu y en el programa preguntaron a los oyentes qué cosas les daban culpa y una mujer dijo: “Me da culpa cuando no llevo a mi hijito al jardín”. Y ahí yo dije: “¿Pero qué se va a perder, Encastre 4?” (se ríe). Dije eso y parece que es mucho más que Encastre 4 el jardín y yo “menosprecio lo que significa la educación primaria en los niños”. Vino una catarata de maestras de jardín indignadas y en mi vida pensé que iba a tener eso.

Te digo que es un buen material para nuevos chistes…

- La cantidad de chistes que se me ocurrieron… me causa gracia, que vengan a atacarme con palos de gomaeva si quieren (se ríe). Hoy el que se quiere ofender, se ofende.

¿Qué rol le adjudicás a tu papá en tu camino como actriz?

- Obviamente los genes están y él sigue muy presente en mí, pero es un poco lo que le pasa a cualquier persona que sigue la carrera de su padre.

¿Revisitás seguido su trabajo en televisión?

- No voy a buscar eso porque me genera más nostalgia y es medio masoquista, pero siempre se me aparecen cosas en las redes, y ahí sí me quedo viendo.

Pocas figuras de la televisión adquirieron estatus de mito. Tu papá es una de ellas, su nombre es hasta una cábala para conseguir estacionamiento.

- Eso es una cosa increíble que no sé de dónde surgió…

¿Lo probaste?

- Obvio, pero yo no digo Guinzburg tres veces. Yo digo papá, papá, papá… y a veces funciona.