Fabiana Cantilo se sumó a la masiva movilización del Ni Una Menos, realizada todo el país al cumplirse 11 años de aquella histórica primera marcha de 2015. La icónica referente del rock nacional se unió a la multitud en las calles para alzar su voz en defensa de los derechos de las mujeres y manifestarse firmemente contra las estructuras patriarcales y exigir políticas contundentes que frenen la alarmante cifra de un femicidio cada 31 horas en el país.
En el marco de la jornada de protesta, la cantante ofreció una breve pero desgarradora entrevista en la que expuso los motivos personales que la impulsan a involucrarse de forma tan directa en esta causa social. Con la honestidad que la caracteriza, Cantilo visibilizó una realidad compartida por miles de personas, conmoviendo a los presentes con un testimonio en primera persona sobre la violencia de género.
“Siempre acompañé a las mujeres golpeadas y abusadas, porque soy una de ellas. Así que estamos acá con las compañeras”, manifestó la intérprete y aludió a su propia historia como bandera para abrazar el reclamo colectivo. Su declaración no solo reforzó su empatía y compromiso con el movimiento, sino que resignificó su presencia en la marcha como un acto de sanación y resistencia compartida junto a las organizaciones.
Hacia el final del reportaje, la artista aprovechó la visibilidad de los micrófonos para enviar un mensaje directo de concientización y apoyo a todas aquellas víctimas que todavía se encuentran atrapadas en círculos de violencia. "Pueden denunciar, chicas, sepan que pueden denunciar", concluyó con firmeza e instó a romper el silencio y recordó la importancia de las redes de contención femenina para salir de situaciones de vulnerabilidad.
Fabi Cantilo, sobre su vínculo con el folklore
Los comienzos musicales de Fabiana Cantilo estuvieron estrechamente ligados a la música tradicional, según recordó la propia intérprete al repasar sus vivencias de la infancia. La cantante remarcó la influencia que tuvo su entorno familiar en sus primeros pasos vocales y evocó los encuentros con su tío materno, apodado el "Vasquito" Luro, junto a quien empezó a interiorizarse en el canto a través del folklore.
Durante su niñez estas reuniones fueron el escenario donde Cantilo comenzó a ejercitar su voz interpretando composiciones emblemáticas del repertorio nativo, entre las que mencionó clásicos como Enero, Sapo cancionero y Nochero de cien caminos. Este acercamiento temprano a las expresiones de raíz rural funcionó como la base de su desarrollo expresivo y cimentó una inclinación artística que posteriormente se encauzaría hacia la escena del rock local.
