Fabiana Cantilo rememoró sus primeros acercamientos a la música durante su infancia, revelando una raíz profundamente vinculada a nuestras tradiciones. La referente del rock argentino recordó con especial cariño los momentos compartidos con su tío -el "Vasquito" Luro, hermano de su madre- con quien comenzó a explorar su voz a través del folklore.
En aquellas reuniones familiares, la pequeña Fabiana entonaba clásicos del cancionero popular como Sapo cancionero, Enero y Nochero de cien caminos, piezas que sentaron las bases de su formación interpretativa. Este vínculo inicial con el canto rural y las melodías autóctonas marcó el inicio de una vocación que no tardaría en expandirse hacia nuevos horizontes.
Durante una entrevista con Ángel de Brito, la artista explicó cómo esas tardes de guitarra y folklore junto a su tío fueron el preludio de un descubrimiento que cambiaría su vida para siempre. Aquella niña que se lucía con las zambas y los ritmos del norte estaba a punto de encontrar un sonido que revolucionaría su percepción estética y la conectaría con el mundo moderno.
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El punto de inflexión definitivo llegó a sus 9 años, cuando conoció la música de Los Beatles, un hallazgo que despertó en ella un nuevo y arrollador amor por el arte. Según relató la intérprete de Mi enfermedad, el cruce con la discografía de los de Liverpool fue el chispazo necesario para que su camino se desviara hacia el pop y el rock, fusionando esa sensibilidad melódica británica con la fuerza interpretativa que ya traía de su niñez.
El folklore, de fiesta: llegó a Spotify un clásico de Mercedes Sosa y Ariel Ramírez
Los seguidores del folklore recibieron con entusiasmo un lanzamiento histórico en las plataformas digitales: una colaboración inédita entre Mercedes Sosa y el maestro Ariel Ramírez. Se trata de una versión del chamamé clásico De Caá Catí -popularmente identificado como Viejo Caá Catí-, que se ha presentado como un sencillo independiente en Spotify.
Este hallazgo permite redescubrir la voz de la intérprete tucumana en una faceta volcada a los sonidos del litoral argentino. La publicación rescata un registro sonoro que se encontraba fuera del alcance del público en el entorno digital, sumándose ahora como una pieza de gran valor documental y artístico.
Si bien "La Negra" ya contaba con una versión de este tema en su álbum Serenata para la tierra de uno (1979), esta entrega junto al pianista santafesino propone una aproximación distinta. La conjunción entre la calidez vocal de Sosa y la maestría en el piano de Ramírez otorga a la composición una identidad sonora renovada.
