Líbano e Israel reanudaron las conversaciones el martes en la capital italiana, Roma, con las que Beirut esperaba avanzar hacia la retirada israelí del sur de Líbano en el marco de un acuerdo negociado por Estados Unidos, aunque las expectativas de un progreso rápido eran escasas.
La diplomacia liderada por Estados Unidos ha cobrado protagonismo desde que Hezbolá e Israel retomaran la guerra el 2 de marzo como parte de un conflicto regional más amplio, y ha seguido adelante a pesar de las fuertes objeciones del grupo respaldado por Irán, que considera que solo la presión iraní sobre Washington puede garantizar el fin de la guerra y la retirada israelí.
Irán exigió el fin de la guerra en Líbano como parte de su acuerdo provisional con Washington firmado el mes pasado, pero el acuerdo se ha visto sacudido durante la última semana por la reanudación de las hostilidades entre EEUU e Irán en el golfo Pérsico.
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El ejército israelí ocupa lo que describe como una "zona de amortiguación" de unos 10 kilómetros dentro de territorio libanés a lo largo de toda la frontera israelí. Las autoridades israelíes afirman que la zona es necesaria para proteger a las comunidades del norte de Israel de los ataques lanzados por Hezbolá.
Una reunión celebrada en Washington el 26 de junio dio lugar a un acuerdo que exigía el fin del conflicto en Líbano, el desarme de los grupos milicianos —una referencia aparente a Hezbolá—, así como el despliegue de tropas libanesas en el sur y la retirada progresiva de las fuerzas israelíes.
Sin embargo, los mortíferos ataques israelíes han continuado y Hezbolá ha rechazado el acuerdo, así como los esfuerzos por desarmarlo. Israel, por su parte, ha afirmado que sus militares permanecerán en el sur de Líbano mientras Hezbolá siga armado.
Funcionarios libaneses e israelíes se reunirán en la embajada de Estados Unidos en Roma el martes y el miércoles para definir cómo aplicar el acuerdo marco, según informaron funcionarios libaneses a Reuters. Uno de los funcionarios señaló que trasladar las conversaciones a Roma facilitaría a las delegaciones de ambos países consultar a sus Gobiernos en busca de orientación mientras negocian.
El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, dijo el lunes que Italia se había ofrecido a acoger las conversaciones para seguir trabajando en pro de un alto el fuego auténtico en Líbano.
"También nos complace mucho que Roma pueda servir de sede para estas reuniones. De este modo, nuestra capital se convierte en una capital de la paz", declaró Tajani antes de una reunión de la Unión Europea celebrada el lunes en Bruselas.
En unas declaraciones publicadas por su oficina el lunes, el presidente libanés, Joseph Aoun, afirmó que esperaba que la reunión de Roma diera lugar a "medidas tangibles y prácticas sobre el terreno" para aplicar el acuerdo y que supusiera el inicio de la retirada de las tropas israelíes, de modo que el ejército libanés pudiera desplegarse en el sur.
El ejército israelí ha obligado a la población libanesa local a abandonar sus hogares y ha llevado a cabo explosiones controladas de pueblos enteros. Afirma que está destruyendo infraestructuras, incluidos túneles subterráneos, utilizadas por Hezbolá.
Más de 4.000 libaneses han perdido la vida y más de un millón han sido desplazados por la campaña israelí en Líbano desde marzo, según el Ministerio de Sanidad libanés. La cifra no especifica cuántos combatientes pueden encontrarse entre los fallecidos y Hezbolá no ha revelado las cifras de sus bajas en la guerra. Reuters informó el 3 de mayo de que varios miles de combatientes de Hezbolá habían perdido la vida.
Al menos 32 soldados y cuatro civiles israelíes han sido asesinados por Hezbolá, la mayoría de ellos en el sur de Líbano desde que estallaron los últimos combates.
Con información de Reuters
