Hay un activo que los dermatólogos recomiendan para tener una piel luminosa sin sufrir irritaciones. Muchas personas con pieles sensibles incorporan ácido glicólico a sus rutinas de skincare sin saber que este activo puede ser agresivo para su tipo de piel. Por esta razón, recomiendan reemplazarlo por otro similar.
Se trata del ácido mandélico, un ingrediente que cada vez gana más popularidad dentro del mundo del skincare por ofrecer beneficios similares a los del ácido glicólico, pero con un menor riesgo de provocar enrojecimiento, ardor o sensibilidad. Según explicó la dermatóloga Mona Gohara, profesora asociada de Dermatología Clínica en la Facultad de Medicina de Yale, en diálogo con Real Simple, el ácido mandélico pertenece a la familia de los alfa hidroxiácidos (AHA) y se obtiene a partir de las almendras amargas. Su función principal es exfoliar la superficie de la piel eliminando las células muertas y favoreciendo la renovación celular.
La principal diferencia con el ácido glicólico está en la velocidad con la que actúa. El ácido mandélico posee moléculas más grandes, por lo que penetra de manera más lenta en la piel. Esto permite que ejerza su efecto exfoliante de forma gradual y con menos probabilidades de causar irritación. "Pensá en él como el primo más gentil del ácido glicólico: te lleva al mismo destino, pero a un ritmo más lento y suave. Si el ácido glicólico corre una carrera, el ácido mandélico da una caminata rápida", explicó Gohara.
Qué beneficios aporta el ácido mandélico
Aunque suele destacarse por ser más suave, esto no significa que sea menos efectivo. Los especialistas aseguran que puede ayudar a mejorar distintos aspectos de la piel cuando se utiliza de manera constante. Entre sus principales beneficios se encuentran:
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Aporta luminosidad y ayuda a combatir la apariencia apagada de la piel.
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Mejora la textura irregular.
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Contribuye a difuminar manchas y marcas de acné.
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Favorece un tono más uniforme.
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Ayuda a mantener los poros limpios.
Para quiénes está recomendado
Los dermatólogos señalan que el ácido mandélico es especialmente útil para personas con piel sensible, con tendencia a la rosácea o que suelen experimentar irritación con otros ácidos exfoliantes. "Es una gran opción para personas con piel sensible, piel propensa a la rosácea o tonos de piel más profundos que pueden ser más susceptibles a la irritación o a la hiperpigmentación postinflamatoria", señaló Gohara. Sin embargo, quienes tienen eccema o una barrera cutánea muy alterada deberían consultar con un dermatólogo antes de incorporarlo a su rutina.
Cómo incorporarlo a la rutina de skincare
Los expertos recomiendan comenzar de forma gradual, utilizándolo dos o tres veces por semana por la noche después de la limpieza facial. Luego se debe aplicar una crema hidratante para ayudar a proteger la barrera de la piel. También aconsejan evitar combinarlo en la misma rutina con otros exfoliantes potentes, retinoides o ácidos como los AHA y BHA para minimizar el riesgo de irritación.
Además, es indispensable utilizar protector solar todos los días, ya que los ácidos exfoliantes pueden aumentar la sensibilidad de la piel frente a la exposición solar. La constancia es clave para ver resultados. De acuerdo con la especialista, los primeros cambios suelen observarse entre las dos y cuatro semanas de uso regular, cuando la piel comienza a verse más luminosa y uniforme. En cambio, quienes buscan mejorar el acné o reducir la apariencia de los poros deberán esperar un poco más: los resultados suelen hacerse más evidentes entre las ocho y doce semanas de uso continuo.
