El error al regar las plantas en otoño que todos cometen y puede arruinarlas

Regar las plantas en otoño como en verano, sin reducir la frecuencia, es un error común que puede dañarlas.

31 de marzo, 2026 | 10.31

Con la llegada del otoño, el cuidado de las plantas cambia más de lo que muchos creen. Las temperaturas bajan, hay menos horas de luz y la humedad ambiental aumenta. Sin embargo, uno de los errores más comunes es regarlas de más y sigue repitiéndose en jardines, balcones y hogares. Esta práctica, aparentemente inofensiva, puede afectar seriamente la salud de las plantas.

Especialistas en jardinería coinciden en que, durante el otoño, las plantas reducen su actividad y, por lo tanto, también disminuye su necesidad de agua. Mantener la misma frecuencia de riego que en los meses cálidos puede provocar un exceso de humedad en el sustrato, una de las principales causas de deterioro.

Cuál es el error que todos cometen con sus plantas en otoño 

El error más habitual es, justamente, regar de más. Aunque suele asociarse el agua con el cuidado, lo cierto es que el exceso puede ser tan dañino como la sequía. Cuando el suelo permanece constantemente húmedo, las raíces no pueden respirar correctamente, lo que favorece la aparición de hongos y la pudrición radicular.

En otoño, además, el agua tarda más en evaporarse debido a las temperaturas más bajas. Esto agrava el problema, ya que el sustrato se mantiene húmedo por más tiempo y aumenta el riesgo de enfermedades. Por eso, los expertos recomiendan espaciar los riegos y adaptarlos a las condiciones climáticas, incluso reduciéndolos a una o dos veces por semana, dependiendo de las lluvias y del tipo de planta.

El exceso de agua en las plantas durante el otoño puede ser tan dañino como la sequía.

Otro error frecuente es mojar las hojas en lugar de regar directamente la base. En esta época, la humedad sobre el follaje no se evapora rápidamente y puede generar hongos, especialmente en plantas de interior o en espacios poco ventilados. No todas las plantas requieren la misma cantidad de agua ni reaccionan igual al cambio de estación. Factores como el tipo de especie, el tamaño de la maceta, la exposición al sol y la ventilación influyen directamente en la frecuencia de riego.

Para evitar errores, los especialistas sugieren comprobar siempre la humedad del sustrato antes de regar, asegurarse de que las macetas tengan buen drenaje y priorizar riegos más espaciados pero profundos. En otoño, menos puede ser más: ajustar este hábito simple puede marcar la diferencia entre una planta saludable y una que no logra sobrevivir al cambio de estación.