Jazz en vivo y vermú de autor: el bar en Belgrano ideal para una cita diferente

En el barrio de Belgrano se encuentra Malasangre, un vermubar que cada martes celebra la música con funciones de jazz.

29 de abril, 2026 | 19.59

En una ciudad donde la oferta gastronómica no deja de expandirse, encontrar un plan distinto para una cita puede ser un desafío. Sin embargo, en el barrio de Belgrano hay una propuesta que combina música, coctelería y un clima íntimo, y que se destaca por sobre el resto. Se trata de Malasangre, un vermubar que cada martes se convierte en escenario de jazz en vivo y cócteles de autor.

Además, Malasangre celebrará el Día Internacional del Jazz este 30 de abril, con cócteles ideales para escuchar la música que marcó un antes y un después en las noches de los bares del mundo, y que con el paso del tiempo continúa revalorizandose. 

Malasangre es una vermubar ubicado en Av. Cramer 2704.

Detrás de Malasangre está el proyecto de Eduardo Demaestri, quien ideó un concepto que combina coctelería premium con una narrativa singular: la llamada “Federación Intergaláctica”. Este universo ficcional atraviesa la identidad del lugar y se despliega en cada detalle, generando una experiencia que va más allá de lo gastronómico.

Cómo es la propuesta de Malasangra, el vermubar de Belgrano

Cada martes, Malasangre, ubicado en Av. Cramer 2704, se transforma en un refugio para quienes buscan cortar con la rutina. La ambientación, sumada a la selección musical, recupera el espíritu de los antiguos bares porteños, pero con una impronta contemporánea que se percibe tanto en la propuesta estética como en la carta.

Uno de los pilares de la experiencia es su coctelería. La carta, diseñada por el jefe de barra Matías Benítez, propone un recorrido por distintos perfiles de sabor a partir de cinco etiquetas de vermú artesanal: Rojo, Blanco, Torino, Rubí y Mítico, este último reconocido en los World Vermouth Awards 2023.

Entre las opciones, se destacan combinaciones pensadas para distintos momentos de la noche. Desde alternativas frescas y frutales hasta preparaciones más complejas y profundas, cada cóctel busca generar una experiencia sensorial completa.

Hay propuestas más ligeras, ideales para comenzar la noche, y otras más intensas, pensadas para acompañar una conversación larga o el cierre de la velada. La diversidad de estilos permite que tanto quienes ya son aficionados al vermú como quienes recién se inician encuentren una puerta de entrada.

Así, entre acordes de jazz y copas cuidadosamente elaboradas, el vermubar Malasangre se consolida como una opción distinta dentro de la escena nocturna porteña. Ideal para una primera cita, una salida especial o simplemente para cortar la semana, propone un espacio donde el tiempo parece detenerse, al menos por un rato.