Siete pingüinos africanos viven en una isla especialmente diseñada para ejemplares "jubilados" en el New England Aquarium de Boston. Los animales padecen de algunas patologías propias de la edad, pero disfrutan de terapias y actividades especiales.
Así son los pingüinos más longevos de Boston
Lambert, Dyer, St. Croix, Good Hope, Boulders, Isis y Harlequin viven sus últimos años a puro disfrute. Habitualmente, los pingüinos africanos viven entre 10 y 15 años, pero en el acuario algunos lograron superar los 35 años y hoy viven con atención especializada: se les acerca comida, les realizan sesiones de fisioterapia, acupuntura y láser para aliviar la inflamación y el dolor.
“Reciben suficiente pescado, a menudo relleno con medicamentos, fisioterapia y actividades de enriquecimiento mental, como paseos por el acuario, y disfrutan de un ritmo de vida más lento”, explicaron desde el acuario en diálogo con National Geographic.
Si bien son asistidos por las diferencias de cada caso, el acuario busca que conserven un poco de su independencia de manera observada. Si bien son asistidos, estos ejemplares longevos padecen glaucoma, artritis y problemas de columna, similares a los que padecen los humanos en la tercera edad.
Por ejemplo, Lambert y Good Hope perdieron un ojo por el glaucoma, mientras que Boulders, de 35 años, sufre artritis. “En la naturaleza, simplemente no llegan a vivir lo suficiente como para comenzar a desarrollar estos problemas”, explicó Nina Nahvi, responsable del centro médico.
Con el correr de los años, los especialistas se encargan de entrenarlos para luego poder cuidarlos: “Es el principal motivo por el que realizamos muchos de nuestros entrenamientos: asegurarnos de que cuando llegan a esta edad y pueden necesitar gotas para los ojos, no sea una experiencia estresante para ellos”, explicó Nick Vitale, entrenador del acuario.
¿Cómo es el acuario que funciona como un hogar de retiro para pingüinos?
El acuario cuenta con alfombras suaves, sectores blandos y rutas visuales para facilitar el movimiento de los pingüinos que tienen algunas limitaciones físicas, desde problemas en las articulaciones como en la vista. Además, cada pingüino cuenta con su propio espacio para que no haya competencia entre los ejemplares.
Los especialistas siguen de cerca el estado de cada animal, especialmente para reaccionar rápido ante caídas o movimientos extraños. “En algún momento tal vez debamos tomar la difícil decisión de que ya no es lo mejor para ellos, pero esta es una etapa intermedia”, aclaró el especialista Eric Fox sobre la posibilidad de aplicarles eutanasia.
