El miedo no es nuevo, pero la IA le dio una nueva dimensión. Especialistas en ciberseguridad advierten que las IA entrenadas en reconocimiento visual son capaces de detectar y reconstruir huellas dactilares visibles en fotos de alta calidad. La advertencia señala especialmente las imágenes donde las personas muestran las yemas de los dedos en primer plano.
Qué dice la evidencia: posible, pero muy difícil
El antecedente más sólido que existe data de 2014. El grupo de hackers The Chaos Computer Club aseguró en una conferencia que pudo robar la huella dactilar de la entonces Ministra de Defensa de Alemania, Ursula von der Leyen, usando fotos de alta resolución para clonar la huella en una lámina de silicona que se adhiere a los dedos para burlar lectores biométricos. El método funcionó, pero requirió fotografías de altísima resolución y acceso físico al dispositivo de la víctima.
Euronews consultó a expertos sobre la alerta viral actual y la conclusión fue clara: "Es técnicamente posible, pero muy improbable en la práctica. No importa lo buenos que sean los equipos del potencial hacker: si los datos de origen no contienen suficientes detalles, el algoritmo no podrá capturar información suficiente para hacer copias precisas de las huellas". El mismo experto relativizó el riesgo: "Me preocuparían más los deepfakes o que alguien capturara mi voz que el robo de huellas dactilares".
Qué fotos sí representan un riesgo real
No cualquier foto con los dedos a la vista es problemática. Las imágenes consideradas más vulnerables son: selfies haciendo señales con los dedos en primer plano, fotografías mostrando las palmas de las manos a muy corta distancia de la cámara, imágenes en alta resolución donde se aprecien claramente las yemas de los dedos y fotos virales tipo "paz y amor" con los dedos en V cerca del objetivo de la cámara.
Una selfie estándar donde aparecen las manos al costado del cuerpo no representa un riesgo. La foto de riesgo es la que muestra la yema del dedo en primer plano, con buena iluminación y alta resolución. Es una condición específica que no se cumple en la mayoría de las fotos cotidianas.
Lo que sí tiene que preocuparte más
Hay ataques biométricos mucho más inmediatos y masivos que el robo de huellas por fotos. Los deepfakes de voz —que ya se usan para estafas telefónicas a familiares— y el reconocimiento facial a partir de fotos de redes sociales son vectores de ataque más desarrollados, más baratos de ejecutar y con más casos documentados en Argentina y América Latina.
Qué hacer si querés estar más protegido
Las recomendaciones concretas de los especialistas son tres. La principal es activar la autenticación multifactor en todas las cuentas importantes: incluso si un dato biométrico se ve comprometido, la segunda barrera impide el acceso. La segunda es evitar publicar fotos de altísima resolución donde los dedos estén a centímetros de la cámara. La tercera: si ya tenés fotos de ese tipo en redes sociales, podés aplicar un filtro de desenfoque sobre las manos antes de que sea tarde.
El consejo más equilibrado lo dan los propios expertos: la advertencia no busca generar paranoia, sino crear conciencia sobre la cantidad de información personal que las personas publican diariamente. No hace falta dejar de tomarse fotos. Hace falta entender qué tipo de foto representa un riesgo real y cuál no.
