Mientras los chicos disfrutan del receso escolar, los ciberdelincuentes encuentran una oportunidad ideal para actuar. Con más horas frente a las pantallas, videojuegos online, redes sociales y nuevas aplicaciones, niños y adolescentes incrementan su exposición a distintos delitos digitales que, muchas veces, pasan inadvertidos para las familias.
Lejos de enfocarse únicamente en empresas o adultos, los delincuentes informáticos también apuntan a los más jóvenes. La razón es simple, suelen confiar con mayor facilidad, buscan respuestas rápidas y todavía no cuentan con las herramientas necesarias para reconocer una estafa o una maniobra de manipulación.
Según explica la especialista en ciberseguridad Magalí Dos Santos, directora general de EDS Informática, el receso escolar modifica por completo los hábitos digitales de los menores. "Los chicos pasan más tiempo conectados, prueban nuevos juegos, descargan aplicaciones y utilizan las redes sociales con mayor frecuencia. Todo eso amplía la superficie de riesgo", advierte.
Grooming: un peligro que también empieza dentro de un videojuego
Uno de los delitos que más preocupa es el grooming, es decir, el contacto de un adulto con un menor mediante Internet con fines de abuso o explotación. Aunque muchas familias asocian este delito exclusivamente a las redes sociales, los especialistas remarcan que cada vez es más frecuente que el primer contacto ocurra dentro de videojuegos multijugador.
Plataformas como Roblox, Fortnite o servidores de Discord permiten conversaciones mediante chat de texto o voz, lo que facilita que un adulto se haga pasar por otro chico y construya una relación de confianza. Como estos espacios suelen percibirse simplemente como "juegos", muchos padres no los consideran una red social y el riesgo pasa desapercibido.
Otro de los engaños más habituales durante las vacaciones apunta directamente a los fanáticos de los videojuegos. Promesas de conseguir monedas virtuales sin pagar, personajes exclusivos, skins premium o mejoras para avanzar más rápido suelen esconder intentos de robo de cuentas. Para acceder al supuesto beneficio, los delincuentes solicitan ingresar credenciales, compartir contraseñas o descargar archivos infectados.
El resultado puede ser la pérdida del perfil del jugador, el robo de información personal o incluso el acceso a otros servicios vinculados con la misma contraseña.
Redes sociales: perfiles falsos y promociones que son una estafa
Las vacaciones también suelen venir acompañadas por un incremento de cuentas falsas que simulan pertenecer a influencers, marcas conocidas o incluso otros adolescentes. A través de esos perfiles, los ciberdelincuentes intentan iniciar conversaciones, obtener información privada o enviar enlaces fraudulentos. También proliferan sorteos inexistentes, promociones irresistibles y supuestos regalos que solo buscan quedarse con datos personales o credenciales de acceso.
Los especialistas recomiendan verificar siempre la autenticidad de las cuentas y evitar completar formularios o ingresar contraseñas desde enlaces recibidos por mensajes privados.
No todos los peligros tienen como objetivo robar información. Algunos desafíos que circulan en TikTok, Instagram y otras plataformas pueden poner en riesgo la integridad física de los menores o fomentar la exposición innecesaria de datos personales.
MÁS INFO
Durante las vacaciones también es frecuente compartir fotos desde boliches, plazas, centros turísticos o piletas con la ubicación activada. Esa información permite conocer en tiempo real dónde se encuentran los chicos e incluso puede indicar que la vivienda quedó vacía.
Por eso, los especialistas aconsejan desactivar la geolocalización de las publicaciones y evitar compartir la ubicación mientras se está en el lugar. Si bien los controles parentales ayudan a limitar tiempos de uso, bloquear contenidos o supervisar determinadas aplicaciones, los expertos coinciden en que no son suficientes por sí solos.
La educación digital continúa siendo la principal herramienta de prevención. Hablar con los chicos sobre los riesgos de Internet, enseñarles a desconfiar de mensajes que generan urgencia, explicar por qué nunca deben compartir contraseñas y recordarles que pueden acudir a un adulto ante cualquier situación incómoda resulta mucho más efectivo que depender únicamente de una aplicación.
