La próxima generación de consolas de Xbox ya tiene nombre en clave: Project Helix. La confirmación llegó de la mano de Asha Sharma, la nueva responsable de la división gaming de Microsoft, quien adelantó que la futura máquina apostará por un enfoque híbrido entre consola y PC. La idea es ofrecer una plataforma con alto rendimiento capaz de ejecutar juegos del ecosistema Xbox y también títulos de PC.
El anuncio llega en un momento delicado para la marca. Tras cambios importantes en la conducción del área -con la salida de Phil Spencer y Sarah Bond de sus roles principales-, Sharma asumió el liderazgo con la misión de redefinir el rumbo del negocio. Aunque su perfil está más ligado al mundo de la inteligencia artificial que a los videojuegos, la ejecutiva aseguró que tuvo “un excelente comienzo con el Team Xbox” y dejó entrever que la próxima consola marcará un cambio fuerte en la estrategia.
Una Xbox híbrida que mezcla consola y PC
Project Helix apunta a convertirse en una plataforma diferente dentro del mercado. Según lo adelantado, funcionaría esencialmente como un PC optimizado para jugar, pero con la simplicidad de una consola tradicional. Esto permitiría compatibilidad con juegos actuales de Xbox Series X y también con títulos del ecosistema Windows.
El movimiento va a contramano de estrategias más clásicas del sector. Mientras Sony sigue apostando fuerte por exclusivos para PlayStation y Nintendo mantiene su enfoque de hardware propio, Microsoft parece apostar a un ecosistema abierto que unifique consola y PC.
Incluso se especula con que fabricantes externos como ASUS podrían lanzar versiones propias de la consola, algo similar a lo que ocurrió con dispositivos portátiles como la ROG Ally. La estrategia coincide con la visión del CEO Satya Nadella, quien busca construir un “ecosistema de juegos universal”.
Hardware potente… y un precio inédito
En el apartado técnico, los rumores hablan de un hardware muy ambicioso. El corazón de la consola sería una APU de AMD con nombre en clave Magnus, que integraría una CPU de 11 núcleos y una GPU basada en arquitectura RDNA 5 con 68 unidades de cómputo.
El sistema también contaría con hasta 48 GB de memoria GDDR7 dedicada, una cifra inédita para una consola doméstica y más cercana al hardware de PCs gaming de alta gama.
El gran interrogante, sin embargo, es el precio. Con un hardware tan potente y la posibilidad de que los usuarios accedan a tiendas externas como Steam, Microsoft podría dejar de subsidiar el dispositivo como ocurre hoy con muchas consolas. Eso llevaría a un precio cercano a los 1.000 dólares, un valor que marcaría un antes y un después en la industria del gaming.
