Telegram se endurece pero no logra reducir la presencia delictiva

Telegram eliminó más de 43,5 millones de canales y grupos en 2025 y aceleró su moderación a niveles históricos en 2026. Pero según un nuevo análisis de Check Point Exposure Management, los ciberdelincuentes no se fueron: se adaptaron.

19 de marzo, 2026 | 15.15

El endurecimiento de Telegram comenzó tras la detención de su CEO Pavel Durov a fines de 2024. Lo que siguió fue una ofensiva de moderación sin precedentes: las eliminaciones diarias pasaron de un rango histórico de entre 10.000 y 30.000 a un nivel sostenido de entre 80.000 y 140.000, con picos que superaron las 500.000 eliminaciones en un solo día. Las cifras son contundentes. El impacto, menos.

La moderación no erradicó la actividad delictiva

El análisis de Check Point revela que aproximadamente el 20% de los canales bloqueados estaban vinculados a actividades delictivas que afectan directamente a empresas: operaciones de fraude con tarjetas de crédito, intercambio de datos personales e información financiera robada, y servicios de piratería informática.

El problema es la persistencia. Miles de mensajes que hacen referencia a los canales bloqueados siguen circulando a través de contenido reenviado, lo que mantiene vivo el conocimiento delictivo incluso después de que el canal original fue eliminado. Muchos grupos crean canales de respaldo con antelación —a veces antes de que se produzca la eliminación— para que la comunidad esté lista y la continuidad operativa se mantenga prácticamente intacta.

Cómo se adaptan los delincuentes

En lugar de migrar a otras plataformas, los ciberdelincuentes evolucionaron su forma de operar dentro de Telegram. Algunas de las técnicas más frecuentes observadas por Check Point:

  • Usar la opción "Solicitar acceso" para bloquear los bots de moderación automatizados.
  • Añadir avisos legales en las biografías de los canales para aparentar cumplimiento.
  • Crear canales de respaldo agrupados, listos para su reconstitución inmediata tras una eliminación.

La clave es que los atacantes asumen la interrupción y diseñan redundancia. No dependen de un único canal: construyen redes pensadas para sobrevivir a las eliminaciones.

Telegram sigue siendo el centro de operaciones

Si la moderación realmente estuviera desplazando a las comunidades delictivas, la migración a otras plataformas sería evidente. Pero no lo es. Solo en los últimos tres meses, Check Point identificó aproximadamente 3 millones de enlaces de invitación de Telegram compartidos en entornos clandestinos. Discord representó menos del 6% de ese volumen, mientras que Signal, SimpleX y las plataformas basadas en Matrix apenas tuvieron presencia.

El caso más ilustrativo: el grupo de ciberdelincuentes AKULA se trasladó temporalmente a SimpleX a principios de 2025, pero regresó a Telegram al no lograr que sus seguidores migraran masivamente. Con más de 800 millones de usuarios activos, la escala de Telegram es prácticamente imposible de replicar.

La conclusión del informe es clara: la ofensiva de Telegram es real y va en aumento, pero los ciberdelincuentes se adaptan más rápido de lo que las plataformas pueden reaccionar. Para los equipos de seguridad, esto significa que Telegram sigue siendo un entorno crítico de monitoreo. Depender únicamente de la moderación de la plataforma genera puntos ciegos que los atacantes van a explotar.