¿Volvió el oso hormiguero gigante a Argentina?

Después de casi 50 años desaparecido, el oso hormiguero gigante regresó a Corrientes gracias a un proyecto único de reintroducción.

16 de junio, 2026 | 18.18

Durante casi medio siglo se creyó que el oso hormiguero gigante, una especie fundamental para los ecosistemas argentinos, había desaparecido por completo de las yungas, esteros y bosques del país. Sin embargo, un proyecto de conservación logró revertir esta situación y devolverlo al territorio nacional.

Este mamífero emblemático, conocido científicamente como Myrmecophaga tridactyla, había desaparecido de la provincia de Corrientes desde mediados del siglo XX. Su declive se debió a la caza furtiva, la expansión agrícola en pastizales y bosques y una baja tasa de reproducción que dificultaba su recuperación natural.

El retorno del oso no fue producto de un proceso natural espontáneo, sino que se impulsó mediante un proyecto de rewilding, cuyo objetivo fue reinsertar una especie clave que había dejado de formar parte del ecosistema regional.

Esta iniciativa comenzó formalmente en 2007 en el Parque Iberá y se convirtió en el primer proyecto mundial de reintroducción para esta especie. Fue promovida por la fundación Rewilding Argentina, en colaboración con el Gobierno de Corrientes.

Una vez que los osos alcanzaron la madurez, fueron trasladados a corrales de pre-suelta en Iberá para aclimatarse antes de ser liberados definitivamente. Durante esta etapa, se les colocaron collares satelitales que permiten a los científicos seguir sus movimientos y garantizar que se alimentan y reproducen correctamente en su nuevo hábitat.

El proyecto eligió estratégicamente zonas donde el ecosistema había recuperado las condiciones necesarias para sostener nuevamente a estos grandes mamíferos. Inicialmente, se rescataron ejemplares huérfanos de otras provincias del norte argentino, cuyos madres habían sido víctimas de la caza ilegal.

Estos cachorros pasaron por un proceso intensivo de crianza y rehabilitación, donde aprendieron a alimentarse solos y desarrollaron las habilidades necesarias para sobrevivir sin intervención humana en la naturaleza.

Cómo es el "ingeniero del ecosistema" de dos metros de largo

El oso hormiguero gigante puede medir hasta dos metros y se distingue por su pelaje denso con una banda negra característica, una cola frondosa y un hocico alargado que aloja una lengua de hasta 60 centímetros, perfecta para cazar insectos.

A pesar de su apariencia tranquila, sus garras delanteras son muy fuertes y afiladas, usadas para romper termiteros duros y defenderse de depredadores como el jaguar.

Su ciclo de vida está estrechamente ligado a la salud de los pastizales y bosques abiertos, donde se alimenta principalmente, por lo que su conservación también implica proteger estos ecosistemas.

El proyecto comenzó formalmente en 2007 con crías rescatadas de caza ilegal.

El impacto ambiental del oso en el equilibrio de Iberá

Desde el punto de vista ambiental, el oso hormiguero actúa como un ingeniero del ecosistema y regulador natural de insectos. Al consumir miles de hormigas y termitas cada día, evita que estas se conviertan en plagas que dañen la vegetación, ayudando a mantener el equilibrio entre fauna y flora en Iberá.

Su presencia es vital para la biodiversidad local, ya que su actividad promueve la regeneración de la vegetación y controla las poblaciones de insectos de forma natural.

El éxito de esta reintroducción también beneficia a otras especies en peligro, ya que fortalece la conservación del hábitat y genera un efecto positivo en todo el ecosistema. Además, la colaboración entre instituciones y la participación comunitaria en actividades educativas aumentan la conciencia sobre la importancia de proteger la fauna local.

Los investigadores planean extender este modelo a otras regiones afectadas por la caza y la urbanización, buscando replicar este impacto positivo y asegurar el futuro de esta especie emblemática.