La crisis económica que produjo el gobierno de Javier Milei golpeó de lleno en la industria textil y los trabajadores de una importante fábrica reclaman siete meses de sueldos y relataron la dura situación que atraviesan. Los empleados de Algodonera Avellaneda, de Santa Fe, vinculada al grupo Vicentín, comenzaron a relatar las consecuencias más duras del conflicto: cortes de servicios esenciales, problemas para afrontar gastos básicos y hasta la pérdida de oportunidades para acceder a una vivienda.
Durante una asamblea realizada en la sede del Sindicato de Obreros Textiles de Reconquista, los empleados expusieron la situación que enfrentan mientras continúa la incertidumbre sobre el futuro de la compañía y la posibilidad de una reactivación productiva.
Uno de los testimonios más impactantes fue el de un trabajador que aseguró haber perdido la posibilidad de acceder a una vivienda en el Loteo Belén debido a la falta de ingresos y de recibos de sueldo actualizados. "Luché mucho para poder tenerla y la perdí sin siquiera tenerla", expresó ante sus compañeros, según el medio Info Gremiales.
Según relató, actualmente subsiste realizando changas y vive en una pequeña habitación ubicada en el fondo de la casa de su madre. Otros trabajadores denunciaron que sufrieron interrupciones en el suministro eléctrico por no poder afrontar el pago de las facturas, una situación que refleja el deterioro económico que atraviesan numerosas familias vinculadas a la planta.
El futuro incierto de la algodonera
Mientras tanto, el conflicto sigue desarrollándose también en el terreno judicial. Durante la asamblea, el abogado del gremio, Mauro Casella, analizó el reciente dictamen de la sindicatura en el marco del proceso concursal que atraviesa la empresa. "Considera que el juez podría declarar que hay acuerdo entre los acreedores y la algodonera. No dice que se excluya al Banco Nación, pero se interpreta que, si se declara el acuerdo, se excluye al Banco Nación", explicó el letrado al referirse a la situación del principal acreedor de la compañía.
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Más allá de las discusiones jurídicas, Casella remarcó que la prioridad del sindicato continúa siendo la continuidad de la actividad productiva. "Si nosotros tenemos alguna posibilidad de resolver los reclamos de los trabajadores, que se cumpla con todo lo que se les adeuda y que se reactive la empresa, es con la empresa funcionando; en quiebra, básicamente, todos esos reclamos no van a tener buen puerto", sostuvo.
El abogado también se refirió a la posibilidad de un eventual proceso de salvataje empresarial y admitió que el escenario aparece complejo debido al volumen de las deudas acumuladas. No obstante, aseguró que mantienen expectativas sobre cualquier alternativa que permita preservar la actividad y las fuentes laborales.
