Ya pasaron más de tres semanas y los investigadores no encuentran rastros de Axel González, el joven de 21 años visto por última vez el 16 de mayo en la provincia de Chaco. La búsqueda se concentra en un radio de 300 hectáreas alrededor de la zona donde se extravió, y las autoridades no descartan solicitar la intervención de fuerzas federales para ampliar el operativo.
La Policía de Chaco, única fuerza a cargo por ahora, realiza recorridas preventivas, rastrillajes, entrevistas y tareas investigativas. Pero la clave del caso podría estar en los teléfonos celulares de los tres detenidos: Lorena Rosario Gómez (exnovia), Sergio Ramón Gómez (hermano de ella) y Antonio Ramón Gómez (“Kuno”, padre). Todos están imputados por amenazas. En los próximos días, peritos informáticos de Gendarmería Nacional intentarán abrir sus dispositivos.
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Un expediente con antecedentes de violencia
La causa registra antecedentes de violencia entre la familia de Axel y los Gómez, con denuncias previas por amenazas y enfrentamientos armados. Además de los tres detenidos, otros cuatro hombres fueron señalados por presunto encubrimiento: Leonardo Nicolás Silva, Ariel Lázaro, Antonio Omar Iñíguez y Agustín Ariel Pucheta (exboxeador acusado de crear un perfil falso en redes para desviar la investigación).
Los antecedentes penales de los imputados suman sospechas. Ramón Antonio Gómez tiene una condena condicional por tenencia de estupefacientes. Su hijo Sergio también registra causas por narcotráfico. Ariel Lázaro fue acusado en 2014 por lesiones y amenazas, mientras que Leonardo Silva figura por hurto y daños. Antonio Omar Iñíguez enfrenta una causa por microtráfico desde 2020.
Recompensa de $10 millones y sospechas sobre policías
El Ministerio de Seguridad Nacional ofreció una recompensa de $10 millones para quien aporte datos fehacientes sobre el paradero de Axel (excluyendo a los implicados en el hecho). La información puede comunicarse a la línea gratuita 134 del Programa Nacional de Recompensas, con identidad reservada.
Paralelamente, la Justicia investiga a cuatro policías que prestaban servicio en la Comisaría Segunda de Fontana en los días clave. Fueron trasladados y sus dispositivos electrónicos están siendo analizados. La madre del joven, María Inés Gómez, sostuvo desde el principio que pudo haber participación policial. Denunció presuntas irregularidades en los operativos y sospechó que plantaron una ojota en un lugar ya buscado.
Sin embargo, las pericias descartaron que Axel fuera subido a un patrullero o trasladado a una comisaría. Por decisión del fiscal Luciano Santos, la causa cambió de manos al evaluar que no había elementos suficientes para sostener una imputación por desaparición forzada contra los efectivos. La investigación sigue abierta.
