Un grupo de investigadores del CONICET y la Universidad de Buenos Aires alcanzó un avance significativo en el estudio de la ataxia de Friedreich, una enfermedad genética degenerativa que afecta a una de cada 50 mil personas. Mediante estudios in vitro, lograron estabilizar proteínas defectuosas responsables de esta patología, lo que abre una puerta prometedora para futuras terapias.
La ataxia de Friedreich se caracteriza por un daño progresivo en el sistema nervioso y problemas cardiológicos, y hasta ahora no cuenta con una cura definitiva, aunque existen tratamientos que pueden desacelerar su avance. El equipo científico desarrolló nanoanticuerpos específicos que se unen a la proteína frataxina, cuya deficiencia genera esta enfermedad, y que actúan dentro de las células humanas para estabilizarla.
El avance clave contra la Ataxia de Friedreich
Este trabajo, publicado en la revista Communications Biology, forma parte de una investigación financiada con un subsidio internacional otorgado por la Alianza para la Investigación de la Ataxia de Friedreich (FARA). Javier Santos, investigador del CONICET y líder del proyecto, explicó que “la causa molecular de la ataxia de Friedreich es la disminución de la expresión de proteína frataxina o la expresión de variantes con función o estabilidad alterada. En este trabajo logramos estabilizar estas proteínas patológicas en estudios in vitro y dentro de células humanas”.
Para avanzar en esta línea, el grupo inmunizó una llama con la variante humana de frataxina para que generara anticuerpos de cadena pesada (dominios VHH) capaces de unirse específicamente a las formas correctas de la proteína. Esta etapa se realizó en INTA Castelar con la colaboración de científicas del CONICET, y permitió obtener nanoanticuerpos con la capacidad de penetrar membranas celulares y localizarse en las mitocondrias, que son las centrales energéticas de las células.
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María Florencia Pignataro, primera autora del estudio, destacó que “los nanoanticuerpos constituyen una herramienta útil y versátil para interaccionar con proteínas dentro de la célula por su pequeño tamaño y alta afinidad”. Además, el equipo está desarrollando variantes especiales de estos nanoanticuerpos para optimizar su función terapéutica.
Un aspecto clave es que la expresión y localización de estos nanoanticuerpos en las mitocondrias no afectan funciones celulares esenciales como la viabilidad o la respiración, lo que representa una señal alentadora para su aplicación futura en terapias. “Otro aspecto interesante de nuestra investigación es que observamos que la expresión de los nanoanticuerpos y su localización mitocondrial no afecta ciertas variables celulares como viabilidad, respiración celular y otras funciones”, señaló Santos.
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Por su parte, Itatí Ibañez, co-líder del trabajo, subrayó la ventaja que ofrece el pequeño tamaño de estas moléculas: “El reducido tamaño de los nanoanticuerpos permite que un único vector de terapia génica pueda transportar varios de ellos o incorporar formatos multivalentes, lo que representa una ventaja significativa frente a otras moléculas terapéuticas”. Además, agregó que pueden modificarse fácilmente para mejorar su penetración en tejidos y células, ampliando su potencial como agentes terapéuticos.
Este estudio contó con la colaboración de diversos expertos y laboratorios, tanto nacionales como internacionales, y mantiene vínculos con el Hospital Italiano de Buenos Aires para obtener células de pacientes mediante biobancos hospitalarios. La cooperación con el laboratorio de Juan Antonio Hermoso en Madrid también fue fundamental.
Finalmente, Santos resaltó que los resultados obtenidos podrían ser la base para nuevas terapias destinadas a restaurar la función mitocondrial en los tejidos afectados por la ataxia de Friedreich y confirmó que continuarán las investigaciones para probar esta estrategia en modelos preclínicos, un paso esencial antes de avanzar a ensayos clínicos: “Continuaremos con más investigaciones con el objetivo de probar esta estrategia en modelos preclínicos, un paso previo y crucial para evaluar su seguridad y eficacia en ensayos clínicos”.
