Solteros en la era del “match”: más exigentes, más independientes y menos apurados

En la actualidad, la soltería crece como elección marcada por la independencia, altas expectativas y nuevas formas de vincularse.

17 de abril, 2026 | 09.54

En tiempos de redes sociales, aplicaciones de citas y nuevas formas de vincularse, la soltería dejó de ser una etapa transitoria para convertirse, en muchos casos, en una elección consciente. Según el psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin, el fenómeno responde a un cambio profundo en las expectativas, los tiempos personales y la manera de construir vínculos en la actualidad.

Lejos de la idea tradicional de “estar solo hasta encontrar pareja, los solteros de hoy priorizan otros aspectos de la vida como el desarrollo profesional, vínculos sociales, bienestar individual y libertad personal. “No es falta de interés, es falta de alineación”, sintetiza Ghedin para explicar una dinámica donde el deseo de estar en pareja convive con estándares cada vez más altos.

Expectativas altas, vínculos frágiles

Un informe reciente realizado por Match junto al Instituto Kinsey en 2025 aporta cifras que ayudan a entender este escenario. El 46% de los solteros afirma estar listo para una relación a largo plazo, pero al mismo tiempo predominan condiciones exigentes. El 70% considera fundamental la química sexual y el 72% cree que debe aparecer en las primeras tres citas.

Esta lógica convierte cada encuentro en una especie de evaluación. Las experiencias previas, sumadas a la influencia de redes sociales y entornos cercanos, generan un “checklist emocional” que puede acelerar tanto el interés como el rechazo. La idealización, tanto de la persona como del estilo de vida, muchas veces pesa más que el vínculo real.

Además, el costo económico también influye, por ejemplo en Estados Unidos tener citas implica un gasto promedio de 213 dólares mensuales, cifra que supera los 300 entre quienes salen activamente. En Argentina, aunque los valores son distintos, el impacto de la inflación y el costo de vida también inciden en la frecuencia y dinámica de los encuentros.

El 46% de los solteros afirma estar listo para una relación a largo plazo.

En el plano local, los datos acompañan esta tendencia. Según el último censo del INDEC (2022), cerca del 45% de los hogares en Argentina son unipersonales o no responden al modelo familiar tradicional. Además, crece la edad promedio para formar pareja estable o casarse, especialmente en grandes centros urbanos como Buenos Aires.

A su vez, estudios sociológicos muestran que cada vez más personas eligen vivir solas, no necesariamente por falta de oportunidades afectivas, sino por una valoración positiva de la independencia.

El estudio también revela diferencias claras según la edad:

  • Generación Z (18-27 años): más conservadores en lo sexual y menos apurados. El 69% no se siente listo para una relación, aunque muchos desean tenerla. También son los que más incorporan tecnología, incluso inteligencia artificial, en el mundo de las citas.
  • Millennials (28-43): los más activos sexualmente y quienes más usan apps. El 64% busca una relación seria, pero convive con una apertura a vínculos más flexibles. También aparece una sensación de “llegar tarde” a ciertos hitos como el matrimonio o los hijos.
  • Generación X (44-59): marcada por divorcios y cambios de paradigma. Son más pragmáticos, valoran los encuentros cara a cara y muestran mayor tolerancia en las relaciones.
  • Baby Boomers (60+): priorizan la compañía y el afecto por sobre lo sexual. La experiencia pesa más que las expectativas idealizadas.

Para Ghedin, uno de los rasgos más claros de esta época es el avance del individualismo. Las personas invierten tiempo y energía en proyectos propios, mientras que los vínculos amorosos quedan, muchas veces, en segundo plano. A esto se suma un contexto que facilita la vida en soledad con plataformas de streaming, delivery, redes sociales y comunidades virtuales que amortiguan la ausencia de pareja. En paralelo, también crece una mirada crítica hacia el modelo tradicional de familia. Para muchos, la soltería no implica una carencia, sino una forma distinta de habitar el presente.