Sentir atracción por otra persona estando en una relación estable es una de las experiencias más incómodas y menos habladas dentro de la vida en pareja. Sin embargo, lejos de ser una señal de crisis, puede tratarse de algo completamente natural. Al menos así lo explicó la psicóloga Alicia González, quien abordó este tema en el pódcast Tengo un Plan y puso el foco en un aspecto clave: aceptar lo que se siente.
Para la especialista, este tipo de situaciones no deberían interpretarse automáticamente como una amenaza. “Puedes sentirte atraído por una persona teniendo una relación de pareja estable. Y esto nos cuesta muchísimo entender y creo que ese es el problema, el no aceptarlo”, afirmó.
En ese sentido, González remarcó que muchas personas viven esta experiencia con culpa porque creen que implica una falla en la relación, cuando en realidad responde a mecanismos naturales. Uno de los puntos centrales de su explicación es que la atracción no es una decisión consciente. “Puede que me encuentre con una persona, que mi cuerpo responda químicamente… porque el cuerpo responde antes”, señaló.
Es decir, se trata de una reacción biológica: la apariencia, la voz o ciertos gestos pueden generar una respuesta automática sin que exista una intención real de actuar en consecuencia.
Aceptar no es lo mismo que actuar
Uno de los mayores malentendidos, según la psicóloga, es creer que reconocer la atracción equivale a justificar una infidelidad. En realidad, la clave está en diferenciar entre lo que se siente y lo que se hace. Aceptar que algo ocurre no implica necesariamente llevarlo a la acción, sino poder gestionarlo de forma consciente.
De hecho, negar o reprimir estas emociones puede generar más conflicto interno que reconocerlas. Para manejar estas situaciones de manera saludable, González destaca dos herramientas fundamentales: la honestidad y el autocontrol.
En relaciones donde hay confianza, incluso puede hablarse del tema sin que eso represente una amenaza. La clave está en los acuerdos de cada pareja y en la capacidad de poner límites claros. También subraya la importancia de evitar situaciones que puedan poner en riesgo el vínculo, entendiendo que las decisiones sí dependen de cada persona.
