Picada argentina: cuál es el origen de este clásico de los partidos de fútbol

Este clásico para los aprtidos del Mundial tiene una historia arraigada en nuestro país. Se trata de una comida que tiene tantas versiones como personas, pero siempre debe contener fiambres, quesos y alguna bebida gaseosa para acompañar.

15 de julio, 2026 | 15.08

En plena efervescencia por el Mundial 2026, los rituales previos a cada partido de la Selección se viven con una intensidad única y, entre cábalas y banderas, hay un elemento que nunca falta en la mesa de los argentinos cuando llega la hora de sufrir y alentar frente a la pantalla: la picada. Este verdadero emblema del encuentro y la previa tiene una historia ligada directamente a la identidad del Río de la Plata.

Aunque hoy parezca un invento netamente local, su origen se remonta a las corrientes migratorias de los siglos XIX y XX. La picada nació de la fusión cultural entre las tradicionales tapas españolas y el clásico antipasto italiano que trajeron consigo los inmigrantes. Con el tiempo, esa mezcla se adaptó a las costumbres rioplatenses, transformándose en un plato colectivo donde no existe el consumo individual: todo se dispone para ser compartido desde el centro de la mesa.

La estructura de una picada tradicional se caracteriza por su flexibilidad, pudiendo presentarse en platillos individuales o en tablas compartimentadas de madera o metal. El menú clásico se compone de fiambres y embutidos cortados en dados o láminas -como salame, mortadela, salchichón y longaniza- acompañados por quesos semiduros, aceitunas, snacks industriales (papas fritas, maní y palitos) y una variedad de panificados que va desde baguettes hasta grisines y galletitas saladas.

Con el paso de los años y la llegada del siglo XXI, la oferta se ha diversificado notablemente para adaptarse a paladares más exigentes. Hoy en día, es habitual encontrar tablas que suman cazuelas calientes con albóndigas, salchichas, croquetas, falafels o chorizos bombón, así como también opciones frías que incluyen tortilla de papas, huevos de codorniz, escabeches, pickles y mariscos.

Picada argentina.

Los ingredientes pueden presentarse fritos, ahumados, a la vinagreta o sazonados con limón y aceto balsámico, demostrando que este ritual culinario sigue evolucionando sin perder su esencia: unir a las personas alrededor de una mesa antes de que ruede la pelota.

Cómo hacer una picada argentina

  • Seleccionar una tabla de madera amplia, una bandeja de metal o un plato plano grande donde quepan todos los ingredientes sin encimarse demasiado.

  • Cortar los quesos semiduros en dados pequeños de un bocado. Cortar el salame en rodajas finas al bies y enrollar las fetas de jamón cocido y crudo para facilitar el agarre y mejorar la presentación.

  • Colocar cuencos chicos sobre la tabla para los ingredientes húmedos o sueltos, como las aceitunas, los escabeches, el maní y las salsas. Esto evita que humedezcan el resto de los alimentos.

  • Acomodar los fiambres y quesos directamente sobre la tabla, alternando los colores y texturas para que quede visualmente atractiva.

  • Llenar los huecos vacíos de la tabla con las papas fritas y los palitos salados, asegurando que queden secos y crujientes.

  • Cortar rodajas de baguette o pan de campo y colocarlas en una panera aparte junto con los grisines y las galletitas saladas, evitando sobrecargar la tabla principal.

  • Retirar los quesos y fiambres de la heladera unos 15 o 20 minutos antes de consumir para que recuperen su temperatura ambiente, textura y sabor óptimos.