En el mercado argentino de golosinas, surge Ricón, una marca que se destaca por ofrecer una amplia variedad de alfajores y galletitas con un enfoque claro en la intensidad del sabor y la calidad de sus productos. Su lema, «exceso permitido», refleja la apuesta por generosos rellenos que buscan conquistar a los amantes de los dulces.
Dentro de su catálogo, el alfajor negro Ricón de 40 gramos se presenta como una opción clásica con un toque especial. Está formado por dos tapas de galleta que encierran un abundante corazón de dulce de leche, todo bañado en repostería negra. Esta combinación intenta equilibrar el amargor del chocolate con el dulzor, sin que resulte empalagoso, ofreciendo una experiencia de sabor muy cuidada.
Para quienes prefieren un tamaño mayor, el alfajor blanco Ricón de 85 gramos se destaca por su volumen y cantidad de relleno. Esta versión doble, con cobertura blanca, se posiciona como una opción visible y contundente en los mostradores, ideal para quienes buscan una porción más generosa y sabrosa.
Además de los alfajores, Ricón amplía su oferta con galletitas de limón que aportan un contraste refrescante. Estas galletitas secas, crocantes y con un perfil cítrico natural, suman variedad a la propuesta dulce, ofreciendo una alternativa que combina frescura y sabor para el paladar argentino.
Con envases vistosos y un diseño pensado para atraer a los consumidores locales, Ricón continúa ganando terreno en kioscos y comercios a lo largo y ancho del país, consolidándose como una marca que apuesta fuerte por la calidad y la generosidad en cada producto, como bien apunta el sitio Infokioscos.
¿Cuál es la nueva marca de alfajor que cambió el consumo en Argentina?
En Argentina, los alfajores trascienden el concepto de golosina; suelen ser un ritual cotidiano, una comida y un pilar de la identidad gastronómica nacional. Aunque la industria estuvo históricamente dominada por marcas tradicionales con décadas en el mercado, una nueva ola de emprendimientos está logrando romper con las estructuras establecidas.
En este escenario de transformación constante se destaca Galán, un proyecto nacido en años de pandemia, de la mano de Manuel Suppa y Nahuel De Sanctis Fava. Con su fábrica asentada en la localidad de Ciudadela y una clara visión de expansión nacional, la firma muestra que existe margen para innovar en un sector sumamente competitivo.
El nacimiento del alfajor Galán no fue casualidad ni un proceso lineal, sino el fruto de un camino de experimentación y adaptación. En sus comienzos, la idea apuntaba a un producto de estilo marplatense tradicional. Sin embargo, al percibir cómo mutaban las exigencias del mercado, los fundadores decidieron cambiar el rumbo por completo.
