En el noroeste de Chubut, entre montañas bajas, el río Chubut y paisajes de transición entre la estepa y el bosque andino, se encuentra El Maitén, una localidad marcada por la historia ferroviaria de la Patagonia. Allí, el sonido de la locomotora y el humo del carbón siguen siendo parte de la vida cotidiana gracias a La Trochita, el histórico tren a vapor que se convirtió en el principal atractivo turístico del lugar.
Conocido oficialmente como Viejo Expreso Patagónico, une desde mediados del siglo XX distintos puntos de Chubut y Río Negro. Su trocha angosta de apenas 75 centímetros le dio el apodo con el que se volvió famoso en todo el país. Hoy, además de conservar su valor histórico, funciona como una experiencia turística que atrae visitantes argentinos y extranjeros.
Cómo es la Trochita, el corazón de El Maitén
La identidad de El Maitén está estrechamente ligada al ferrocarril. El pueblo creció alrededor de la estación y de los talleres ferroviarios donde todavía se reparan locomotoras y vagones de manera artesanal. Muchas familias mantienen vínculos históricos con el tren y parte de la economía local gira alrededor de su actividad turística.
Uno de los recorridos más buscados parte desde la estación local y atraviesa paisajes típicos de la Patagonia andina. Los vagones de madera, las salamandras encendidas y el ritmo pausado del viaje forman parte de una experiencia que remite a otra época.
Además de los paseos ferroviarios, los visitantes pueden recorrer el museo ferroviario y los talleres donde se conservan herramientas originales y piezas fabricadas especialmente para mantener operativo al histórico tren.
Naturaleza, fiestas y turismo patagónico: qué hacer en El Maitén
Aunque La Trochita es el principal símbolo de El Maitén, la localidad también ofrece actividades vinculadas al turismo de naturaleza. En los alrededores se pueden realizar caminatas, pesca deportiva, recorridos fotográficos y visitas al Cañadón de los Ensueños, un área natural protegida ubicada a pocos kilómetros del casco urbano.
Cada febrero, además, se realiza la Fiesta Nacional del Tren a Vapor, un evento que reúne espectáculos, ferias y recorridos especiales en el tren. Durante esos días, el pueblo recibe visitantes de distintos puntos del país y reafirma su vínculo histórico con el ferrocarril.
A más de un siglo de su creación, La Trochita continúa funcionando como una de las postales ferroviarias más reconocidas de la Patagonia y mantiene viva la identidad de un pueblo que todavía gira alrededor del tren a vapor.
