Con el correr de los años, el envejecimiento comienza a notarse en la piel y en el funcionamiento de todo el organismo. Sin embargo, especialistas advierten que no se trata solo de genética; hay factores que pueden hacer que estos rasgos se vean más rápido: la falta de sueño y el estrés.
¿Por qué la falta de sueño y el estrés pueden ser las causas del envejecimiento?
El neurocientífico Francisco Mora explicó en diálogo con El Tiempo que el 70% del envejecimiento está relacionado con los hábitos de vida, mientras que solo un 30% se define por la genética. El neurocientífico explicó que la falta de un sueño reparador y el estrés constante llevan a que el organismo produzca mayores niveles de cortisol y otras hormonas como la adrenalina y la prolactina.
En ese sentido, el experto señala que la sobreexposición a esas hormonas puede "alterar casi todos los procesos fisiológicos del cuerpo y, a largo plazo, hacer que las células envejezcan más rápido”. A su vez, predispone al organismo a padecer ciertas enfermedades.
Uno de los órganos que se pueden ver más afectados es el cerebro, ya que los hábitos de sueño lo afectan de manera directa. Por eso, hábitos como dormir bien y mantener rutinas saludables pueden retrasar el efecto de envejecimiento en este órgano central.
El especialista diferenció la edad biológica de la cronológica y señaló que la primera explica realmente el estado del organismo. “Refleja el estado funcional del cuerpo, con la ventaja de la posibilidad de ser modificada, mejorando el cuidado y tratamiento médico de posibles patologías, así como la alimentación, medio ambiente, estrés, sueño”, indicó.
Las claves para retrasar el envejecimiento repentino
Así, el experto remarcó que el envejecimiento está fuertemente ligado a los hábitos cotidianos y que puede prevenirse con algunas claves como:
- Intentar reducir el estrés
- Llevar una alimentación adecuada y equilibrada
- Exponerse a la luz solar al comienzo del día
- Tener descansos breves, como una siesta
- Dormir el tiempo suficiente y de manera reparadora
“Se evalúa como un buen sueño (reparador) si la persona concilia el sueño en menos de 25-30 minutos y tras dormir seguido toda la noche despierta con sensación de descanso”, explicó Mora.
Respecto especialmente al descanso, el neurocientífico remarcó que hay una relación "beneficiosa" entre la siesta y ciertos procesos cognitivos y mentales. Por ejemplo, mejora la memoria, ayuda a retener, y consolida el aprendizaje y, además, disminuye el deterioro cerebral.
El experto aconsejó a los adultos dormir al menos siete horas al día, aunque señaló que puede haber excepciones, como personas que necesiten dormir menos de seis horas o les lleve más tiempo conciliar el sueño. De todas formas, siempre la calidad de descanso es un factor clave.
