Ni ladrillo ni cemento: cómo son las casas de plantas que regulan solas la temperatura y son furor en Europa

El hempcrete, un bioconcreto hecho con fibras de cannabis, llega al país para transformar la vivienda con soluciones ecológicas y eficientes. 

26 de mayo, 2026 | 14.10

En Argentina, una nueva propuesta para la construcción de viviendas empieza a ganar terreno en medio de la creciente preocupación por el medio ambiente y la necesidad de materiales más sustentables. Se trata del uso del hempcrete, un bioconcreto elaborado con fibras del tallo del cannabis, cal y agua, que ya se emplea en Europa y Estados Unidos.

Este material se utiliza principalmente como relleno para muros, aislación térmica y revestimientos, sin reemplazar las estructuras portantes tradicionales. Sin embargo, ofrece beneficios destacados como su capacidad para mejorar la calidad del aire interior gracias a su naturaleza transpirable, y para evitar problemas de condensación y humedad, algo muy valorado en la construcción local.

El avance en Argentina se dio tras la sanción de la Ley 27.669, que habilitó el desarrollo del cáñamo industrial con fines productivos y medicinales. Desde entonces, surgieron proyectos piloto, investigaciones universitarias y emprendimientos que exploran el potencial del hempcrete para resolver desafíos típicos de la vivienda nacional, como la baja eficiencia térmica.

Además, la creación de la ARICCAME (Agencia Reguladora de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal) permitió regular toda la cadena productiva, facilitando la primera cosecha experimental luego de más de cinco décadas de prohibición. Este marco legal también impulsó la importación de semillas autorizada por el INASE para validar variedades adaptadas a diferentes ecosistemas argentinos.

El cáñamo y su uso en Argentina

Históricamente, el cáñamo no es un desconocido en el país. Manuel Belgrano promovió su cultivo en el siglo XIX para usos textiles y navales. Hoy, experimentos en lugares como la Chacra Experimental El Pato buscan integrarlo en rotaciones agrícolas, reforzando su potencial productivo y ambiental.

Aunque la tecnología y los proyectos están en marcha, el principal obstáculo para la adopción masiva del hempcrete en Argentina no es técnico sino cultural y normativo. La asociación del cannabis con su uso recreativo genera prejuicios que dificultan la aceptación, y todavía no existen estándares de construcción ampliamente adoptados para este material.

Sin embargo, con la industria del cáñamo en expansión y la demanda creciente de soluciones ecológicas, las casas hechas con cannabis dejaron de ser una simple curiosidad futurista. Hoy, se perfilan como una alternativa real y prometedora para la vivienda del siglo XXI, combinando innovación, tradición agrícola y compromiso ambiental.

El hempcrete ofrece la oportunidad de avanzar hacia construcciones más eficientes, ecológicas y resilientes, alineadas con los desafíos del cambio climático y la necesidad de diversificar la matriz productiva argentina. Así, este material no solo aporta una solución constructiva, sino que también abre la puerta a un nuevo modelo de desarrollo sustentable.

Esto crece como alternativa para la construcción de viviendas.