Mario Arriagada estaba construyendo su casa en un pequeño pueblo costero de Chubut, llamado Camarones, cuando ocurrió algo impensado, relacionado con la ciencia. Era octubre del 2020 y dos obreros trabajaban para nivelar el terreno. A poca profundidad, la pala chocó contra una superficie dura que frenó la excavación. Rápidamente, dieron cuenta que se trataba de huesos humanos.
Lo que parecía un hallazgo aislado terminó convirtiéndose en uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de los últimos años en la Patagonia. Los estudios posteriores determinaron que los restos pertenecían a dos niños enterrados hace más de 10 mil años, en lo que hoy es considerado la evidencia más antigua de presencia humana sobre la costa atlántica patagónica.
Arriagada, quien se desempeña como secretario de Gobierno del municipio, notificó de inmediato a la policía local, que activó el protocolo previsto por la legislación provincial. La arqueóloga e investigadora del CONICET Julieta Gómez Otero fue convocada para intervenir en el caso en plena pandemia, cuando las restricciones sanitarias complicaban los traslados.
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Un entierro ancestral frente al mar
Cuando Gómez Otero llegó al terreno, notó algo que llamó rápidamente su atención: varios huesos estaban teñidos de rojo. Se trataba de ocre, un pigmento mineral utilizado en rituales funerarios desde hace miles de años en distintas partes del mundo.
Las excavaciones, realizadas en tres campañas entre el 2020 y el 2022, permitieron identificar dos entierros distintos. Uno correspondía a un niño de entre 8 y 9 años, cubierto de ocre y acompañado por unas 50 cuentas óseas de ave que podrían haber formado un collar de más de un metro. El otro, ubicado en una fosa cercana pero más profunda, pertenecía a un adolescente de entre 12 y 15 años.
Las dataciones realizadas en laboratorios de Estados Unidos sorprendieron incluso al propio equipo científico. Los entierros tenían más de 10 mil años de antigüedad y habían ocurrido con unos 400 años de diferencia entre sí.
Un hallazgo para entender cómo se pobló América
El hallazgo impactó en la comunidad arqueológica porque aporta evidencia concreta a una hipótesis debatida desde hace décadas: que grupos humanos también habrían ingresado y circulado por América del Sur siguiendo la costa atlántica.
Hasta ahora, las pruebas más antiguas se concentraban sobre la costa del Pacífico y en sitios del interior patagónico. En cambio, gran parte de la antigua costa atlántica quedó sumergida tras el aumento del nivel del mar ocurrido al final de la última glaciación, hace miles de años.
Camarones fue una excepción. Su geografía rocosa permitió conservar los restos en tierra firme, a pocos cientos de metros del mar actual. Los análisis isotópicos realizados sobre los huesos revelaron que ambos niños consumían regularmente recursos marinos, lo que demuestra que aquellas poblaciones conocían profundamente el ambiente costero y dependían de él para subsistir.
