El camino histórico que recorrieron Belgrano y San Martín y hoy es un circuito turístico

El Camino Real o Antiguo Camino de Postas, que recorre 130 kilómetros al sur de Santiago del Estero (actual ruta 9), fue el paso obligado hacia el Alto Perú. Un viaje a las raíces culturales de la provincia.

11 de junio, 2026 | 18.00

Al sur de Santiago del Estero, paralelo al río Dulce, se extiende un camino de tierra y asfalto que fue testigo de la gesta independentista. El Camino Real o Antiguo Camino de Postas –hoy la ruta provincial 9– fue durante siglos el nexo entre el sur y el Alto Perú.

Por allí pasaron Manuel Belgrano, José de San Martín, Juan José Castelli, Antonio González de Balcarce y otros próceres en sus campañas al Norte.

Hoy, ese mismo sendero de 130 kilómetros (desde la capital santiagueña hasta el límite con Córdoba) se transformó en un circuito turístico que invita a recorrer la historia, las tradiciones y los paisajes del monte santiagueño.

Qué esperar a lo largo del recorrido

El derrotero comienza en la ciudad de Santiago del Estero, por la calle Independencia hacia el sur. A lo largo del trayecto se suceden parajes que parecen detenidos en el tiempo: Maco, Maquito, La Vuelta de la Barranca, Los Cardozo y San Pedro. A la vera del camino, algarrobos añosos, quebrachos, ceibos y chañares conviven con casas quintas y fincas.

Upianita, 27 kilómetros al sur, es la primera parada obligada. Allí funciona una feria artesanal y productiva donde se puede degustar chivito, lechón, empanadas, pastel de carne, charqui, vizcacha y tamal. También hay paseos en sulky o a caballo.

Los fines de semana, el escenario Hermanos Ábalos recibe a grandes del folclore como Peteco Carabajal, Roberto y Cuti Carabajal, Raly Barrionuevo y Coplanacu.

Manogasta: el algarrobo de Belgrano y San Martín

Unos 10 kilómetros más adelante, en Manogasta, se alza un histórico algarrobo. Cuenta la tradición que a su sombra descansó Belgrano durante la campaña del Ejército del Norte. Otros aseguran que allí se encontraron Belgrano y San Martín. El árbol, ya seco, fue preservado con un cantero.

Frente a él, la capilla de Santa Bárbara (del siglo XVII) es una de las tres “capillas mellizas” de la zona, junto con las de Silípica y Sumamao.

El arte milenario de las teleras

Villa Atamisqui es el último bastión de las teleras, mujeres que conservan el oficio ancestral de tejer en telares rústicos de quebracho colorado. Aprendieron de sus madres y abuelas, y el conocimiento se transmite por vía oral de generación en generación.

Sus ponchos, mantas, chalinas, alforjas y colchas son muy buscados por turistas y marcas como El Cardón. Una colcha tejida a mano puede llevar hasta tres semanas de trabajo, con lanas teñidas con taninos naturales.

Otras paradas imperdibles

  • Tuama: su capilla conserva un cementerio centenario. En diciembre se celebra la festividad de la Virgen Purísima Concepción.

  • Villa Silípica: ideal para pescar dorados, bogas, sábalos y bagres en el río Dulce.

  • Sumamao: allí se celebra la Fiesta de San Esteban, con miles de fieles que llegan a pie, a caballo o en sulky.
     

El gobierno provincial impulsó la actividad de las teleras y las capacitó para comercializar sus productos. Hoy están organizadas en una cooperativa que reúne a 39 mujeres. “Esto nos ha sido transmitido de generación en generación”, cuenta Marta de Bravo, que teje desde los 12 años.

El Camino Real no es solo un recorrido turístico. Es una inmersión en la historia argentina, en las tradiciones que aún viven en el monte santiagueño y en el trabajo silencioso de las teleras.

Como escribió Luis Garay en su libro “Camino Real”: fue el sendero que tomaron los patriotas para liberar al país.