Los descubrimientos de especies no ocurren a menudo pero, cuando suceden, suelen marcar un hecho verdaderamente histórico para la ciencia. Esta vez tuvo lugar en la isla Darwin de Isla Galápagos, a 1.773 metros bajo tierra. Un grupo de biólogos encontró un pulpo totalmente desconocido al que llamaron "Microeledone galapagensis".
Lo novedoso de este molusco es que no coincide con las características de ningún otro animal marino. Se trata de una especie pequeña con brazos cortos y muy pocas ventosas. A diferencia de los pulpos comunes, la piel de éste no tiene pigmento, es decir, que frente a la vista humana se ve traslúcida y extremadamente lisa.
Para los científicos, el pulpo hallado tiene un aspecto similar al de una larva. En el informe, se menciona que el próximo paso será realizar análisis más detallados de la heterocronía, algo que permite conocer los cambios en el ritmo del desarrollo embrionario de los pulpos adultos pero con características de especies jóvenes.
La hipótesis de los científicos que descubrieron una nueva especie de pulpo en Islas Galápagos
Luego de diversos análisis y tomografías, los biólogos detectaron que pese a que este pulpo tiene un exterior casi transparante, su interior posee una capa de musculatura dorsal de color oscuro y denso. A esto se le conoce como "contrasombreado" y suele funcionar para distintas especies como un camuflaje frente a la presencia de depredadores.
Lo que sucede con el Microeledone galapagensis es que tiene esta particularidad invertida. Si bien falta que realicen más estudios sobre la especie, los investigadores creen que esta característica del pulpo se debe justamente a la heterocronía.
En este sentido, se trataría de una especie adulta totalmente funcional, pero que conserva la morfología de un individuo joven. Así se explicarían los brazos cortos, la piel casi sin pigmentación y muy pocas ventosas. Además, la especie carece de la bolsa de tinta, un órgano que posibilita a los pulpos expulsar la conocida nube negra en momentos de defensa, y del divertículo de bucle.
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Aún los científicos no han podido determinar si esta especie de pulpo habita en algún otro rincón del planeta, ya que solo se encontraron en diferentes zonas de la Isla de Darwin, pero en ninguna otra región más por el momento.
El estudio se publicó en la revista científica Zootaxa y la investigación estuvo a cargo de la doctora Janet R. Voight y un equipo conformado por miembros del Museo Field de Historia Natural de Chicago. También colaboraron voluntarios de la Fundación Charles Darwin y de la Universidad de Bonn.
