La empresa Kopelco S.A., fabricante de los preservativos Tulipán, atraviesa una reestructuración drástica de su planta de personal en un escenario marcado por la crisis industrial que atraviesa la Argentina bajo la gestión de Javier Milei. La firma redujo su planta de 355 a 135 operarios directos, lo que implicó la pérdida de 220 puestos de trabajo y un recorte superior al 60% en sus sedes de San Luis y el partido de San Martín (Provincia de Buenos Aires).
El impacto fue crítico en las líneas de fabricación de insumos textiles, como elásticos y puntillas. Desde la dirección señalaron que la combinación de un poder adquisitivo debilitado y la competencia directa con las importaciones provenientes de China volvió inviable la manufactura local de estos artículos.
Mientras la demanda de preservativos logra sostenerse por su naturaleza de consumo masivo, las divisiones que requieren mayor cantidad de mano de obra sufrieron el golpe más duro, derivando en este masivo ajuste de personal. Felipe Kopelowicz, gerente general de la compañía, vinculó esta decisión a un desplome del consumo interno que alcanzó el 50% en varios de sus sectores productivos. "Tenemos caídas de ventas de hasta el 50% en algunos rubros. Nunca viví una cosa así", explicó en una entrevista que le concedió a Radio Con Vos.
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El directivo manifestó su preocupación por la falta de interlocución con el gobierno nacional y advirtió sobre la delicada situación que atraviesa la producción real frente a la ausencia de medidas que protejan la actividad fabril.
Una emblemática pizzería cerró en plena crisis de Milei
La tradicional La Continental, un ícono gastronómico ubicado en el centro de Lomas de Zamora, cerró sus puertas definitivamente. El local, situado en Laprida 267, puso fin a décadas de actividad comercial como consecuencia directa de la crisis económica y el desplome del consumo que afecta al sector bajo la gestión de Javier Milei.
A pesar de su ubicación estratégica en el corazón del municipio y su versatilidad para funcionar como cafetería, bar y restaurante en distintas franjas horarias, la estructura del negocio resultó insostenible. Los responsables del establecimiento señalaron que la combinación de bajas ventas y los constantes aumentos en los costos de insumos y servicios públicos tornaron inviable la continuidad operativa.
Este cierre marca la desaparición de un punto de encuentro histórico para los vecinos del sur del conurbano, evidenciando la fragilidad de los comercios icónicos frente al actual contexto recesivo. La pérdida de este espacio no solo impacta en la identidad local, sino que también refleja las dificultades generales que enfrenta la industria gastronómica para cubrir sus costos fijos básicos.
