En el contexto de crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei, Georgalos, la reconocida empresa argentina de golosinas, sorprendió al admitir que una de sus líneas más icónicas ya se produce en China para luego ser importada y vendida en el mercado nacional.
Se trata de los caramelos masticables Flynn Paff y la información fue confirmada por Miguel Zonnaras, presidente de la compañía, quien explicó que la decisión responde a la pérdida de competitividad que enfrenta la industria local.
En diálogo con La Fábrica Podcast, Zonnaras comentó: “Yo soy de ADN industrial, pero también muy pragmático en el sentido de que el proyecto tiene que ser rentable y sustentable en el tiempo”. Según detalló, el contexto actual de altos costos internos y la apertura importadora tornaron inviable la producción exclusivamente en Argentina.
El empresario explicó que, aunque suele pensarse que los países productores de materias primas tienen una ventaja, en realidad esas materias primas se han “comoditizado”, es decir, su precio es prácticamente el mismo a nivel global. “¿Qué implica esto para Doña Rosa? Que el costo de la materia prima para nosotros es prácticamente el mismo que en cualquier parte del mundo”, afirmó.
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A esto se suma que la tecnología en la industria alimenticia también perdió su exclusividad. “Hoy ya no hay grandes diferencias tecnológicas entre un productor y otro”, agregó Zonnaras, lo que hace que la verdadera diferencia en costos esté en otros factores como la infraestructura, la logística y las políticas estatales.
El presidente de Georgalos resaltó que en ferias internacionales es frecuente encontrar proveedores que fabrican productos idénticos a los locales, y que muchas veces sólo se necesita cambiar el envoltorio o la marca para que estén listos para su comercialización. Incluso, en algunos casos, trasladar mercadería dentro de Argentina puede ser más caro que importarla.
Cuánto cuesta traer los Flynn Paff desde China
Para dar un ejemplo concreto, Zonnaras mencionó que un flete marítimo desde China hasta Buenos Aires ronda los 4.000 dólares, mientras que un transporte interno desde Córdoba cuesta alrededor de 2.000 dólares.
Además, el empresario denunció la complejidad impositiva que afecta la producción local: “Es difícil ser competitivo cuando encima el productor local le tiene que agregar los impuestos de municipios y provincias, y el que trae productos del exterior no tiene esa sobrecarga”. Y agregó: “De nada me sirve que Nación me baje los impuestos si las provincias y los municipios me los suben”.
Esta sobrepresión impositiva, según Zonnaras, termina impactando en el precio final del producto. “Cuando ese producto no logra ser competitivo en el mercado, a la larga el impacto se siente en el empleo; y el empleo, a su vez, impacta en el consumo. Es un círculo vicioso al que estamos sometidos y del que resulta muy difícil salir”, sostuvo.
