Un equipo de científicos del CONICET presentó un test digital que promete cambiar la forma en que se diagnostica la enfermedad renal crónica (ERC) en Argentina. Este dispositivo portátil ofrece una alternativa innovadora al método tradicional, que requiere equipos costosos y voluminosos en laboratorios, y que muchas veces limita el seguimiento de los pacientes.
La ERC, que se caracteriza por la pérdida progresiva de la función renal causada principalmente por diabetes e hipertensión, afecta a casi 3,8 millones de adultos argentinos, según la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2) realizada entre 2018 y 2019. Sin embargo, la mayoría desconoce que la padece, ya que los síntomas surgen en etapas avanzadas. Esta realidad motivó a Esteban Piccinini y Omar Azzaroni, investigadores del CONICET en el INIFTA, a encarar el desarrollo de un biosensor portátil para facilitar la detección precoz.
El dispositivo, desarrollado junto a la empresa tecnológica Gisens Biotech, fue probado en un estudio clínico en el Hospital Interzonal General de Agudos "General San Martín" de La Plata, donde casi 70 pacientes en diálisis participaron durante seis meses. El test utiliza sangre capilar tomada de la yema del dedo, lo que lo hace menos invasivo que los análisis tradicionales que requieren sangre venosa.
Los resultados del ensayo fueron contundentes: el test digital alcanzó un 97,5% de exactitud, superando la precisión del 15 a 20% que tienen otros dispositivos comerciales. Además, los pacientes calificaron el nivel de dolor del nuevo método con un 1.7 en una escala del 1 al 5, muy por debajo del 4.2 que genera la extracción tradicional.
Este avance no solo facilita el diagnóstico y monitoreo, sino que también puede realizarse en el hogar, permitiendo que los pacientes se autoexaminen y detecten anomalías a tiempo. Casi el 80% de los encuestados coincidió en que contar con un dispositivo así les daría mayor tranquilidad y podría mejorar su expectativa de vida.
En términos económicos, la fabricación de este dispositivo costaría menos del 2% que un analizador modular de laboratorio, y solo se requerirían kits descartables similares a las tiras reactivas para medir glucosa. Esto abre una puerta para que la región se posicione a la vanguardia en tratamientos para la ERC, una enfermedad que provoca alta mortalidad y que muchas veces culmina en trasplantes renales.
Ciencia argentina que transforma la salud pública
La jefa del servicio de Nefrología del hospital San Martín, Silvina Maltas, destacó que este proyecto reduce la brecha entre la investigación científica y la atención clínica en un hospital público, acercando tecnología de punta a quienes más lo necesitan. En este sentido, el director médico del estudio, Martín Mamberti, y el equipo multidisciplinario que colaboró en la investigación resaltan el impacto positivo en la calidad de vida de los pacientes, quienes muchas veces deben viajar horas para sus controles y diálisis.
Estadísticas internacionales muestran que herramientas de monitoreo inteligente pueden reducir eventos metabólicos y cardiovasculares adversos hasta en un 60% y disminuir internaciones en un 64%, lo que se traduce en una reducción de la mortalidad del 44%. Este avance tecnológico podría ser un cambio de paradigma para quienes conviven con la enfermedad renal crónica.
