Científicos del Conicet identificaron una posible alternativa para el tratamiento del dolor crónico

Los resultados aportaron nuevas evidencias sobre el potencial de la reutilización de medicamentos ya aprobados para abordar nuevas preexistentes y nuevas.

24 de junio, 2026 | 15.52

El Conicet identificó una posible alternativa para el tratamiento del dolor crónico a partir de "reutilizar drogas existentes, con perfil seguro, para explorar nuevos usos en otras patologías", según explicaron científicos del organismo.

El procedimiento también implicó evitar "el largo proceso de aprobación de nuevos compuestos". En este sentido, los investigadores emplearon un modelo experimental de medicamentos utilizados como reguladores de la presión arterial (antihipertensivos).

El nuevo uso se conoce como reposicionamiento farmacológico, aplicado a compuestos reguladores de dos "receptores de angiotensina 2", una hormona que pertenece al sistema renina-angiotensina que se libera el respuesta al estímulo doloroso.

La investigación, publicada en Frontiers in Pharmacology, evaluó el efecto del bloqueo de los receptores AT1R y AT2R, dos proteínas que son estimuladas por angiotensina 2. "En este estudio, nos enfocamos en los receptores AT1R y AT2R de la hormona angiotensina 2, que regulan funciones como la presión arterial, y la función renal y cardiovascular, entre otras”, precisó Cristian Acosta, investigador del Conicet en el Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM, Conicet-UNCUYO).

¿Cómo realizaron la investigación?

El equipo realizó ensayos con telmisartán (antihipertensivo distribuido bajo varios nombres comerciales) y PD123319 (compuesto químico empleado en investigación médica y farmacología) de manera individual, y con una combinación de ambos compuestos, en un modelo experimental de lesión crónica del nervio ciático en animales de laboratorio.

“Demostramos que el telmisartán bloquea la unión de angiotensina a AT1R y el PD123319 hace lo mismo con AT2R”, aseguró Acosta. A partir de los resultados del estudio, demostraron que el bloqueo de AT1R y AT2R redujo indicadores asociados al dolor neuropático (vinculado al sistema nervioso), especialmente cuando ambos receptores fueron inhibidos de manera simultánea.

Los investigadores también observaron que la manipulación farmacológica de AT1R y AT2R causa cambios en la expresión de TWIK1, "un canal permeable a iones potasio presente en neuronas sensoriales, alterando los niveles circulantes de citoquinas pro-inflamatorias, proteínas coordinadoras de la respuesta inflamatoria celular", detallaron desde el Conicet. Al respecto, el análisis aportó información sobre un mecanismo biológico hasta ahora desconocido, que asocia el sistema renina-angiotensina con canales iónicos en un modelo de dolor.

Por último, estos hallazgos demostraron que la intervención con fármacos disponibles que "alteran la función del sistema renina-angiotensina podría funcionar como una estrategia para el manejo del dolor crónico". Según anticipó el científico, el equipo seguirá trabajando en la interacción entre este sistema y las citoquinas para comprender con mayor precisión "cómo interactúan ambos mecanismos en el desarrollo de esta enfermedad, de gran interés en el contexto clínico".