A partir de cierta edad las personas empiezan a acostarse y despertarse cada vez más temprano, y otras experimentan despertarse en medio de la noche o tienen sueños más livianos. Ante esas situaciones, investigadores coinciden en que mantener una rutina estable resulta clave para preservar la saluda y el bienestar general.
Uno de los períodos de la vida donde el sueño resulta fundamental es a partir de los 60 años. Los expertos aseguran que despertarse entre las 6 y las 7.30 de la mañana puede favorecer una mejor sincronización con el ritmo circadiano.
El ritmo circadiano, o reloj biológico, regula procesos como el sueño, la vigilia, la temperatura corporal y la producción de hormonas. El horario señalado coincide con las primeras horas de luz natural, un factor que ayuda al organismo a mantener un equilibrio adecuado entre el descanso y las actividades diarias.
¿Que función cumple el sueño?
El sueño tiene un papel fundamental en el funcionamiento del organismo. Existen diversas investigaciones que vinculan la falta de descanso frecuente con un mayor riesgo de desarrollar hipertensión, enfermedades cardiovasculares, aumento de peso, obesidad, diabetes y trastornos relacionados con la salud mental, como la depresión.
Por estas razones, los investigadores del sueño destacan la importancia de tener una rutina de sueño más saludable a cualquier edad. Según el National Sleep Foundation, las personas mayores de 65 años deberían dormir entre siete y ocho horas por noche para ayudar a su organismo, y así tener un adecuado funcionamiento físico y mental.
Además, la organización sostuvo que mantener una cantidad suficiente de sueño está vinculado con una "mejor salud cardiovascular, cognitiva y emocional a medida que avanza la edad".
¿Cuál es la hora correcta para levantarse?
Los expertos también aclararon que la clave no pasa solo por una hora específica para levantarse, sino que se debe sostenerse una rutina regular y dormir la cantidad de tiempo necesario. Por ende, no existe una "hora ideal" para todas las personas mayores de 60 años, ya que las necesidades de descanso pueden variar de acuerdo al estado de salud, los hábitos y las características individuales.
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Por último, la recomendación no trata de madrugar cada vez más a medida que pasan los años, sino en encontrar y establecer un horario que permita descansar bien y mantener un rutina que se convierta en un constante. Lo que realmente importa es conseguir un sueño que sea reparador y que contribuya al bienestar físico y mental en esta etapa de la vida.
