La avenida Juan B. Justo, en Mar del Plata, fue durante décadas el corazón de la industria textil local. Conocida como la “ruta del pulóver”, concentraba decenas de fábricas y tiendas de tejidos que atraían a compradores de toda la costa atlántica. Hoy, ese esplendor es un recuerdo.
El corredor, que se extiende a lo largo de casi dos kilómetros, exhibe una seguidilla de carteles de alquiler, venta y liquidación por cierre.
Según un relevamiento de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción, la zona registra un 15% de locales vacíos, una cifra que duplica el promedio general de la ciudad (7,8%). Los comerciantes advierten que no hay interesados en ocupar los espacios disponibles y que muchos intentan sostener sus estructuras con rebajas permanentes.
“Las ventas cayeron un 50%”
Una vendedora de una tradicional firma textil marplatense explicó la magnitud del impacto: “Algunos locales cierran, otros se reagrupan. Cerró el grande de Juan B. Justo y Güemes y eso afecta a todos los rubros, no solo al tejido”. Asimismo señaló que los costos fijos son altísimos y que no hay ventas que los compensen.
“Se nota un poco más de movimiento los fines de semana largos o cuando hay congresos y convenciones, pero eso ayuda y nada más”, resumió.
Carla, comerciante con 45 años de trayectoria en el rubro, fue aún más gráfica: “Las ventas cayeron alrededor de un 50 por ciento. Tenemos precios casi al costo y aun así no repunta”.
Inseguridad y crisis pesquera agravan el panorama
El problema no es exclusivo del sector textil. En las zonas cercanas al puerto, la situación es igualmente crítica. Andrés, dueño de un almacén del área portuaria, describió el escenario nocturno: “Después de las seis de la tarde esto es un desierto. No solo no viene gente, sino que además tenemos robos todos los días”.
La paralización de los barcos pesqueros y los conflictos laborales del sector impactaron directamente en el bolsillo de las familias vinculadas a la pesca.
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Marcela, encargada de un comercio sobre la calle 12 de Octubre, contó: “Muchos clientes son trabajadores de la pesca o sus familias y ya no compran como antes”. La limitación económica de los compradores generó mermas significativas en la facturación interanual del barrio.
La histórica avenida Juan B. Justo, que solía ser un paseo obligado para turistas y residentes, hoy es un reflejo de la crisis económica que golpea al comercio minorista en todo el país. Los dueños de los locales esperan una reactivación que, por ahora, no llega. Mientras tanto, los carteles de “se alquila” siguen multiplicándose.
