Cerró una importante autopartista y los trabajadores encontraron los portones soldados

La empresa arrastraba una prolongada crisis marcada por la caída de la producción, la pérdida de contratos y deudas salariales.

08 de julio, 2026 | 16.53

La crisis que atraviesa la industria automotriz por las medidas del gobierno de Javier Milei volvió a golpear a los trabajadores luego del cierre de una histórica autopartista que dejó a sus empleados en la calle.

La empresa Crucianelli SRL cerró este lunes de manera sorpresiva su planta ubicada en barrio Cabildo en Córdoba, y dejó sin empleo a una veintena de trabajadores que, al presentarse para iniciar la jornada laboral, encontraron la fábrica completamente cerrada y con los portones soldados.

La decisión tomó por sorpresa a todo el personal. Según relataron los operarios, el viernes habían trabajado con total normalidad y en ningún momento recibieron una comunicación sobre el cese de actividades. "Hoy llegamos y nos dimos con los portones soldados, cosa que nos sorprende a mí y a los 20 trabajadores que estamos acá. No tuvimos ninguna notificación", contó Eduardo López, uno de los empleados afectados, al medio Mundo Gremial.

"Vamos a seguir acá hasta que vengan los dueños", agregó el trabajador respecto de esta situación y explicó que entre los despedidos hay empleados con más de tres décadas de antigüedad, algunos con hasta 36 años de servicio dentro de la empresa.

La crisis de Crucianelli 

Aunque el cierre fue repentino para los trabajadores, la situación de la empresa llevaba tiempo deteriorándose. Fuentes del sector señalaron que Crucianelli venía perdiendo contratos con terminales automotrices, enfrentaba un bajo nivel de producción y no había logrado realizar las inversiones necesarias para adaptarse a los nuevos programas industriales de las automotrices.

La firma cordobesa se dedicaba al estampado de piezas de chapa y a la fabricación de conjuntos soldados destinados a otras autopartistas proveedoras de terminales. Durante años trabajó para Renault y posteriormente produjo componentes para Iveco y Faurecia, especialmente vinculados a sistemas de escape.

Sin embargo, con la renovación tecnológica impulsada por las terminales automotrices en la actualidad, la empresa quedó fuera de los nuevos proyectos. "Era una empresa sin chances de subirse a los nuevos programas de producción", resumieron trabajadores consultados sobre la situación que atravesaba la fábrica.

En ese contexto, desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) afirmaron que el conflicto no comenzó con el cierre de la planta, sino que la empresa ya acumulaba importantes incumplimientos laborales. Según denunciaron, Crucianelli adeuda el pago del aguinaldo, una quincena de salarios y otros conceptos. Además, aseguraron que varios trabajadores habían sido enviados de vacaciones sin haber percibido previamente sus haberes.

Los trabajadores se encontraron con los portones soldados.