Tras conocerse los resultados de la autopsia de Ángel López, el nene de 4 años que murió a principios de abril en Comodoro Rivadavia, la Justicia de Chubut modificó los cargos contra su madre biológica Mariela Altamirano y la acusa ahora del delito de "homicidio agravado por el vínculo".
La resolución pedida por la fiscalía y aprobada finalmente por el juez Alejandro Soñis, que modificó la imputación. Las nuevas pruebas presentadas esta semana certificaron que hubo situaciones de maltrato de Altamirano hacia el niño.
La audiencia de ampliación de la investigación se hizo este viernes 22 de mayo, de manera semipresencial. Allí, los fiscales Cristian Olazábal y Facundo Oribones presentaron nuevos elementos incorporados a la causa, entre ellos el informe preliminar de autopsia, estudios histopatológicos y conclusiones de la Junta Médica Forense que analizó la muerte del menor.
En la causa también está imputado Michel González, actual pareja de Altamirano y padrastro del chico, quien permanece acusado de homicidio simple. La defensa del hombre se opuso a la ampliación de la investigación hasta tanto se complete un nuevo informe médico, mientras que la defensa de la madre no objetó el planteo realizado por los fiscales.
Según expuso el Ministerio Público Fiscal durante la audiencia, existieron "acciones de maltrato" por parte de ambos acusados que agravaron el estado de salud del pequeño. Para los investigadores, ya no se trata de una conducta pasiva o de abandono, sino de "una participación directa en los hechos que derivaron en la muerte de Ángel", tal como explicaron en el parte oficial.
El fiscal Facundo Oribones sostuvo que "existe evidencia profusa de golpes recibidos" y detalló que el niño era sometido a castigos físicos. Entre ellos, mencionaron que "lo aleccionaban con baños de agua fría". La acusación apunta a un contexto sostenido de violencia infantil, combinado con la falta de asistencia médica pese al deterioro evidente de la salud del menor.
Qué determinó la autopsia sobre la muerte de Ángel
Los informes forenses determinaron que Ángel murió a causa de un "síndrome de respuesta inflamatoria sistémica y daño multiorgánico debido a un proceso infeccioso por foco pulmonar", específicamente bronquiolitis y bronconeumonía. A eso, se sumó la existencia de traumatismos craneoencefálicos detectados durante la autopsia.
De acuerdo con el Cuerpo Interdisciplinario Forense del Poder Judicial de Chubut, el mecanismo de muerte fue una "hipoperfusión tisular grave multifactorial" y una "anoxia anóxica", es decir, una falta severa de oxígeno en el organismo. Los especialistas indicaron además que los órganos vitales del niño presentaban daños compatibles con una hipoxia prolongada, de entre seis y doce horas de evolución.
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Los peritos también analizaron antecedentes médicos del menor. Entre ellos, una internación por COVID-19 cuando tenía menos de dos meses y una atención pediátrica en septiembre de 2024 por neumonitis. El 5 de abril, día en que fue llevado nuevamente al hospital, Ángel ingresó con un cuadro crítico: estaba en coma y había sufrido un paro cardiorrespiratorio en su domicilio.
La querella, representada por el abogado Roberto Castillo, respaldó el cambio de acusación contra Altamirano. Desde el inicio de la investigación sostenían que la mujer tenía una participación activa en los episodios de violencia sufridos por el menor.
