La movilización contra el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada terminó con una fuerte represión de las fuerzas federales, que avanzaron con gases lacrimógenos, balas de goma y camiones hidrantes para dispersar a los manifestantes. Aunque el oficialismo había retirado el capítulo que modificaba la Ley de Tierras, la protesta continuó y el operativo de seguridad se extendió más allá de las inmediaciones del Congreso.
La represión alcanzó incluso a personas que ya se retiraban de la zona. Sobre la avenida 9 de Julio, a unas diez cuadras del Congreso, efectivos avanzaron con balazos de goma y un camión hidrante que circuló a contramano entre autos y colectivos. Durante el operativo también intervino la policía motorizada, que cerró una de las vías de escape mientras otro hidrante bloqueaba la salida por el frente, dejando a decenas de personas encerradas en medio del despliegue. "Este no es el país que quiero para mis hijos", expresó una mujer que buscó resguardarse junto a su hija en un local gastronómico.
Según informaron fuentes oficiales, al menos ocho personas fueron detenidas durante el operativo. La Policía Federal sostuvo que tres de ellas quedaron arrestadas por los delitos de "atentado y resistencia a la autoridad", mientras que integrantes del CELS confirmaron esas detenciones. Más tarde, la Policía de la Ciudad informó otras cinco aprehensiones durante el avance sobre la avenida de Mayo. En total, el dispositivo de seguridad contó con el despliegue de al menos 820 efectivos.
