En la plaza del ayuntamiento de Heerlen, Países Bajos, tuvo lugar un fascinante descubrimiento que desconcierta a los científicos. Arqueólogos desenterraron una tablilla con símbolos griegos que esconderían una maldición. Según informaron desde National Geographic, el misterioso mensaje será descifrado en una inminente publicación académica, sin embargo, ya hubo una aproximación a su significado.
Gracias al trabajo de profesionales de la Universidad de Heidelberg se supo que la reliquia en cuestión es una tablilla de maldición fabricada en plomo, un material que los antiguos utilizaban para ligar voluntades, ya que lo consideraban idóneo por sus propiedades físicas de enfriamiento y pesadez. De hecho, esta costumbre de la magia negra llegó al Imperio Romano, durante el cual, de manera clandestina, se utilizaba para invocar el poder de deidades y demonios con el fin de dañar a enemigos.
Qué significa el descubrimiento de la tablilla "maldita"
Arqueólogos holandeses dieron con la tablilla "maldita" en el interior de un pozo situado bajo la plaza del ayuntamiento, en el municipio de Heerlen. Allí mismo supo haber un asentamiento militar romano de Coriovallum, perteneciente a la provincia de Germania Inferior.
"La reliquia metálica presenta unas dimensiones reducidas de 9,3 por 4,8 cm y data del siglo II d.C. Lo que desconcertó al equipo desde el primer momento fue comprobar que la inscripción no empleaba el latín habitual de la región, sino un texto en griego antiguo", explican desde National Geographic con asombro. Especialistas del Instituto de Papirología de la Universidad de Heidelberg recurrieron a tecnologías avanzadas de análisis visual para lograr descifrar la inscripción.
Luego de un arduo trabajo, que implicó una técnica informática conocida como RTI, los científicos pudieron identificar tres símbolos propios de la magia negra, que eran utilizados como canales directos de comunicación con el inframundo. Lo más increíble es que el autor del maleficio grabó con precisión los nombres propios de dos hombres y de dos mujeres que eran compañeros esclavos del mismo.
Al respecto, los especialistas del instituto llegaron a la siguiente conclusión: "La tablilla servía bien como una maldición contra estos cuatro esclavos o bien como una maldición en su nombre contra una persona no identificada", explica Rodney Ast, director académico del Instituto de Papirología. Sin embargo, la investigadora Julia Lougovaya propone una alternativa: "No se puede descartar que una de las dos mujeres fuera la autora de la inscripción y hubiera traído consigo desde el Egipto romano la supuesta habilidad de comunicarse con los poderes divinos a través de tales maldiciones".
Finalmente, el egiptólogo Joachim Quack, concluyó: "En los primeros siglos d.C., las tradiciones de Oriente Próximo, egipcias, judías y, a veces, incluso cristianas se fusionaron cada vez más y se extendieron por todo el Imperio romano de la época, algo que el descubrimiento de Heerlen subraya de manera impresionante".
