La llegada de la primavera en el norte de Europa trajo una sorpresa para los especialistas en biodiversidad. La mariposa gran carey (Nymphalis polychloros), considerada desaparecida en el Reino Unido desde la década de 1960, volvió a ser observada en distintos bosques británicos tras pasar el invierno.
Según informó The Guardian, los primeros registros de esta temporada llevaron a la organización Butterfly Conservation a volver a clasificar a la especie como residente en el país. Para los científicos, el hallazgo tiene un valor especial: durante cerca de seis décadas no existieron evidencias claras de su presencia en territorio británico.
Las nuevas observaciones se produjeron en varias zonas del sur de Inglaterra, entre ellas Kent, Sussex, Hampshire, Dorset, Cornualles y la Isla de Wight. Estos registros permitieron confirmar que la especie volvió a aparecer en hábitats naturales del país.
Con este regreso, el número de especies de mariposas autóctonas reconocidas en el Reino Unido asciende ahora a 60, una cifra que los especialistas consideran simbólica dentro del estudio de la fauna local.
Richard Fox, responsable científico de Butterfly Conservation, destacó la importancia del hallazgo: "Las señales son realmente positivas, lo cual es maravilloso. Es una especie residente y por lo tanto es otra especie que añadir al total de Gran Bretaña, lo cual es una buena noticia".
Por qué desapareció durante décadas
Durante mucho tiempo se creyó que la desaparición de la Nymphalis polychloros estaba vinculada a la expansión de la enfermedad del olmo holandés, que devastó grandes poblaciones de estos árboles en Europa durante el siglo XX.
Las orugas de esta mariposa dependen de especies arbóreas como los olmos, sauces, álamos y chopos para alimentarse, por lo que la pérdida de estos árboles pudo haber afectado gravemente a sus poblaciones.
Sin embargo, los entomólogos señalan que el Reino Unido siempre estuvo en el límite norte de la distribución natural de esta especie, lo que también pudo influir en su desaparición durante varias décadas.
El papel del clima en su regreso
En los últimos años, el crecimiento de poblaciones de esta mariposa en países cercanos como Francia y Países Bajos habría favorecido su expansión hacia territorio británico.
El ciclo biológico del insecto también explica por qué su presencia se detecta especialmente en primavera. Los adultos pasan el invierno en estado de hibernación y emergen cuando suben las temperaturas para reproducirse y depositar sus huevos.
Desde 2020, los investigadores comenzaron a encontrar orugas alimentándose en árboles en estado silvestre, primero en Dorset y luego en otras regiones. Estos registros confirmaron que la especie no solo había regresado, sino que también estaba reproduciéndose nuevamente en el Reino Unido, lo que abre la posibilidad de que su población vuelva a consolidarse tras décadas de ausencia.
