La incorporación de los aviones de patrullado marítimo P-3C Orión a la Armada Argentina sumó un nuevo avance clave tras el pago de US$ 18 millones al Reino de Noruega el pasado 23 de febrero, lo que destrabó la transferencia del tercer ejemplar acordado. La operación forma parte del convenio firmado en 2023 para recomponer la capacidad de vigilancia aeronaval, estratégica para el control del Atlántico Sur.
El modelo adquirido es el Lockheed P-3C Orion, una aeronave de exploración y patrullaje marítimo de largo alcance diseñada para misiones de vigilancia, control de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) y búsqueda y rescate (SAR). Se trata de un avión turbohélice de cuatro motores, con gran autonomía de vuelo, capaz de permanecer muchas horas sobre el mar, y equipado con radar de superficie, sensores electrónicos y sistemas de navegación avanzados que permiten detectar embarcaciones y movimientos en amplias áreas oceánicas.
Cómo es el acuerdo con Noruega por la entrega de las aeronaves de vigilancia
El acuerdo con Noruega contempla la entrega de tres P-3C para exploración marítima y un P-3N destinado específicamente a tareas SAR. Hasta el momento, Argentina ya recibió dos unidades (matrículas 6-P-57 y 6-P-58), mientras que el tercer avión entrará en proceso de inspección y puesta a punto en Estados Unidos. Allí deberá atravesar evaluaciones estructurales, trabajos de reacondicionamiento y actualización de aviónica antes de quedar listo para su traslado definitivo e incorporación al Comando de Aviación Naval (COAN).
En términos estratégicos, la llegada progresiva de estas aeronaves busca garantizar una capacidad sostenida y no meramente eventual. Con una flota ampliada, la Armada podrá distribuir mejor las horas de vuelo, sostener los cronogramas de mantenimiento y asegurar patrullas prolongadas sobre el Atlántico Sur, además de fortalecer la vigilancia de la ZEE frente a la pesca ilegal y brindar apoyo en operaciones de búsqueda y rescate.
Mientras el tercer P-3C avanza en su proceso técnico en el exterior, la Armada continúa trabajando en la formación de tripulaciones y en el sostenimiento logístico de las dos unidades ya operativas, en un plan que apunta a recuperar plenamente una capacidad clave para la defensa y el control marítimo argentino.
