El presidente Javier Milei recibirá este lunes en Buenos Aires a su par chileno, José Antonio Kast, en lo que será su primer viaje oficial al exterior desde que asumió el poder. La reunión busca consolidar una alianza política e ideológica en la región, con fuerte sintonía con Donald Trump y foco en economía, seguridad y comercio.
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El arribo de Kast a la Argentina refuerza una tradición diplomática entre ambos países: los presidentes chilenos suelen elegir Buenos Aires como su primer destino internacional tras asumir el cargo. Así ocurrió también con Gabriel Boric, quien visitó el país semanas después de iniciar su mandato.
Sin embargo, el contexto actual marca una diferencia sustancial. A diferencia de la relación fría y con tensiones que caracterizó el vínculo entre Milei y Boric, la llegada de Kast se produce en un clima de afinidad ideológica y cercanía política. Ambos mandatarios comparten una visión económica liberal y un posicionamiento conservador frente a temas como la seguridad, la migración y el rol del Estado, lo que abre la puerta a una cooperación más fluida. La relación entre Milei y Kast no es nueva. Ambos se conocieron en 2022 durante la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) y desde entonces construyeron un vínculo político que se consolidó con el triunfo electoral del chileno.
Esa afinidad también se extiende al plano internacional, donde los dos líderes buscan alinearse con la agenda del republicano Donald Trump. De hecho, compartieron un encuentro reciente en una cumbre de líderes de derecha impulsada por el propio expresidente estadounidense. En ese marco, Milei intenta posicionarse como uno de los principales referentes de la derecha en América Latina, y la llegada de Kast refuerza esa estrategia.
Apenas 24 horas después de asumir, el chileno tomó dos medidas con la clara intención de alinearse con Trump y cortar lo fueron los cuatro años de mandato del ex líder estudiantil de izquierda Gabriel Boric. Primero firmó un decreto para construir una "barrera física" en la frontera con Perú y Bolivia, al estilo del muro fronterizo que el republicano construyó para evitar la migración ilegal mexicana, y firmó una declaración conjunta con Estados Unidos para "cooperar" en materia de minerales críticos y tierras raras.
Los detalles de la visita de Kast
El presidente de Chile viaja a la Argentina esta noche junto a una comitiva de cinco personas: el canciller Francisco Pérez Mackenna, la ministra de Seguridad Pública, Trinidad Steinert; el ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, y la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez y el representante del partido Unidad Democrática Independiente (UDI), Juan Antonio Coloma. Este último viaja debido a la frustrada detención en Buenos Aires, el pasado jueves, de Galvarino Apablaza, de quien Chile pidió su extradición por estar acusado de planear el asesinato del senador de la UDI Jaime Guzmán en 1991.
La extradición de Apablaza, quien se refugió en Argentina desde hace décadas, es una de las promesas que hizo Kast antes de ser investido. El representante de la UDI intentará recabar más información sobre el caso de Apablaza y acelerar su búsqueda. El viernes, el estado argentino ofreció una recompensa millonaria por información que permita dar con la ubicación del chileno acusado por "terrorismo".
Además de este punto, la visita tiene como objetivos principales estrechar la colaboración económica, energética y judicial entre ambos gobiernos, así como compartir visiones comunes sobre cuestiones regionales e internacionales.
Un aliado para Milei en la región
Para Milei, Kast es mucho más que un socio circunstancial. Se trata de un aliado estratégico en un continente donde predominan gobiernos de distinto signo político. El líder chileno, referente del Partido Republicano, comparte con el argentino una agenda que pone el foco en la reducción del Estado, la defensa del libre mercado y políticas migratorias más restrictivas.
Tras la victoria electoral de Kast, Milei celebró el resultado como un avance de "las ideas de la libertad" en la región, en línea con su narrativa contra el supuesto "socialismo del siglo XXI".
