En el país de las vacas, una senadora libertaria defendió el bife de burro: “Es un plato fino”

"Es una especialidad para la gente europea", justificó la legisladora de La Libertad Avanza, Vilma Bedia, en el Salón Azul del Senado, mientras se discute el proyecto sobre inviolabilidad de la propiedad privada.

16 de abril, 2026 | 13.57

En un país en el que el consumo de carne vacuna es parte de la identidad nacional y que históricamente construyó parte de su desarrollo económico alrededor de la ganadería bovina, la senadora nacional de la Libertad Avanza (LLA) Vilma Bedia defendió el consumo de burro al argumentar que es una carne “magra” y rica en nutrientes.

"Es una especialidad para la gente europea", justificó Bedia, quien caracterizó ese tipo de carne como “espectacular” para incorporar a la dieta argentina. “Es magra y rica en aminoácidos, fósforo, hierro y calcio”, enumeró la legisladora, quien la comparó con comer llama.

La diputada jujeña, incluso, caracterizó el consumo de burro como una práctica suntuosa en algunos lugares del viejo continente. “Usted va a un restaurante de la capital y pide un bife de burro, realmente es una especialidad para la gente europea, es un plato fino”, definió Bedia, al tiempo que cuestionó a los argentinos por “no saber valorar” lo que tenemos. 

Las afirmaciones de la referente liberal resultan, por lo menos, engañosas, ya que presenta como una costumbre generalizada lo que en realidad corresponde a prácticas gastronómicas aisladas y regionales. Si bien existen antecedentes de consumo en algunas zonas de Italia y otros puntos específicos del continente, no se trata de un alimento extendido ni representativo de la cocina europea en su conjunto. 

Mediáticos libertarios militan el consumo de burro 

El gobierno de Javier Milei está atravesando una crisis en diferentes escalas. Una de ellas es en lo que refiere a la gestión política, luego de los diferentes escándalos en que se vieron involucrados algunos de sus funcionarios más importantes, generando un quiebre con el electorado que alguna vez confió en ellos con su voto. El otro es, sin embargo, aún más crudo: el económico.

La nueva cifra de la inflación, de 3,4% en marzo, no refleja de manera fidedigna el impacto que siente el bolsillo de los argentinos, que tuvieron que empezar a buscar variantes incluso a la hora de alimentarse. Producto de ello surgieron alternativas poco tradicionales, siendo el caso más resonante de los últimos días la carnicería que empezó a vender carne de burro.

Los medios de comunicación hicieron su respectiva lectura sobre este fenómeno, la mayoría de estos señalando que esta práctica era síntoma de una patología mucho más compleja. Sin embargo, hubo quienes defendieron esta tendencia y la "desdramatizaron" con argumentos bastante flacos, como por ejemplo lo hizo Diego Recalde en Crónica.

"No está mal comer carne de burro, al contrario, me parece buenísimo experimentar". Sin quitar el pie del acelerador, redobló la apuesta: "El pene del toro se usa para hacer sopa, imaginate el pene del burro, ojo que eso puede funcionar bien en los comedores comunitarios, se pueden hacer grandes cantidades de eso", justificó Recalde.