Con la sangría en el sector nuclear, Milei complica la candidatura de Grossi en la ONU

Lejos de las promesas del Plan Nuclear, la situación se agrava en un sector estrategico por la fuga de cerebros y el ajuste del presupuesto. Por falta de pago, peligra la luz de los centros atómicos. Despegado de la crisis en la CNEA, el argentino Rafael Grossi se vende como "el Papa Nuclear".

15 de abril, 2026 | 00.05

La promesa de Javier Milei de convertir a la Argentina en el cuarto polo de Inteligencia Artificial en base a la energía nuclear quedó reducida a un montón de humo. A años luz de los anuncios que hizo el renunciado Demian Reidel cuando lanzó el Plan Nuclear, la situación en un sector estratégico es crítica. La carta que 94 jefes y jefas de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) le enviaron en las últimas horas a los funcionarios que deberían estar a cargo del tema da cuenta de una situación terminal. 

En lo que lleva Milei como presidente, el personal de planta de la CNEA perdió 300 agentes calificados y no hubo ninguna acción destinada a frenar la sangría. “Grupos enteros de trabajo han, literalmente, desaparecido. Las renuncias de personal con lustros de formación, se manifiesta con toda nitidez en este momento, en donde muchos sectores encuentran dificultades extremas en continuar la cadena de transmisión de saberes y experticias tecnológicas y científicas adquiridas a lo largo de décadas”, dice el documento que firmaron profesionales de distintos niveles jerárquicos, gerencias de área y regionales nucleados en cuatro gremios: la asociación de profesionales APCNEAN, la asociación de tecnicos ATCNEA, ATE CNEA y UPCN. 

“Se está perdiendo la generación que tiene entre 25 y 35 años. Es esa la generación que renuncia: cada vez cuesta más lograr que se queden. Los jóvenes ven que no tienen perspectiva ni posibilidad de formar una familia o pagar un alquiler. Es un vacío que después cuesta años llenar”, dice Carolina Komar Varela, investigadora de la CNEA, delegada general de la junta interna de ATE y docente universitaria.

Como en otras áreas, un abismo separa las promesas de la realidad. El gobierno de Milei apadrina al titular del Organismo Internacional de Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi, como nuevo secretario general de la ONU. En diciembre de 2024, Grossi participó en Casa Rosada del lanzamiento del Plan Nuclear junto a Milei y Reidel, en un aval que fue leido como un intercambio de favores. Milei no conocía a Grossi ni le interesaba la ONU en lo más mínimo. Pero lo respaldó cuando le dijeron que podía transformarse en el "Papa nuclear argentino". Despegado de la realidad que vive su sector, Grossi dijo en diciembre pasado que este año Argentina va a ganar los dos Mundiales. Se veía campeón antes de tiempo, en un competencia que también incluye a Michelle Bachelet y a la exvicepresidenta de Costa Rica, Rebeca Grynspan. El diplomatico de carrera cuenta en la escena doméstica con el apoyo de empresarios importantes como Mario Montoto, Eduardo Elsztain y Marcos Bulgheroni, que lo acompañaron en diciembre pasado en un acto en La Rural. Hoy, en medio del conflicto en Medio Oriente, Grossi presiona alineado con Donald Trump para que Irán abandone su programa de enriquecimiento de uranio.  

El otro protagonista del lanzamiento del Plan Nuclear, Reidel, no terminó de la mejor manera: el ex presidente del Consejo de Asesores de Milei tuvo que renunciar pocos meses después a la presidencia de Nucleoeléctrica S.A. en medio de un escándalo por irregularidades y ahora trata de que las causas en su contra no avancen en la Justicia. 

Una de las razones principales de las renuncias en el sector nuclear es el deterioro salarial. El resultado de la política de Milei en un sector que él mismo definía como estratégico es que hoy el 90% de los trabajadores de CNEA está por debajo de la línea de pobreza y gana menos que lo que especifica la categoría 220, equivalente a una subgerencia. El cuadro es alarmante. “Un profesional con 20 años de carrera como es mi caso gana alrededor de 1,3 millones”, dice Komar. Una categoría equivalente a la de un gerente cobra un sueldo básico que ronda el millón y medio de pesos. Los técnicos que recién ingresan ganan unos 500 mil pesos y los que tienen por lo menos 3 años de experiencia, cerca de 600 mil. Un profesional con 3 años de experiencia percibe alrededor de 800 mil pesos y un técnico con 10 años de experiencia percibe 750 mil pesos, no muy por encima de la línea de indigencia. A eso se suma el estado de precariedad en el que trabaja el personal contratado, que tiene que renovar su condición cada tres meses.

Después de la salida de Reidel de Nucleoeléctrica, asumieron funcionarios que responden a Santiago Caputo: el secretario de Asuntos Nucleares Federico Ramos Napoli, el presidente de la CNEA Eduardo Porro y el vicepresidente de la CNEA, Luis Rovere. Desde diciembre pasado, cuando quedaron a cargo del área, ninguno recibió a los profesionales que reclaman revertir el deterioro acelerado. Eso pese a que hubo 5 pedidos de reunión. Solo tuvieron respuesta de funcionarios de cuarta línea sin poder de decisión.

El documento de los 94 miembros de la CNEA advierte sobre la imposibilidad de sostener el funcionamiento de los grupos de trabajo bajo estas condiciones y define como inviable el desarrollo de cualquier proyecto o Plan Nuclear. Lo más básico está en riesgo. Los técnicos, administrativos y profesionales son los que se encargan de comprar insumos mínimos para poder trabajar y hasta pagan de su bolsillo guantes y lavandina para desinfectar material. 

La comisión que está a cargo del caputista Porro no está pagando los servicios y peligra la luz de los centros atómicos. Los trabajadores temen que las empresas corten el servicio por falta de pago. No es lo único. Pasa en todas las áreas. El servicio médico estuvo de paro el mes pasado y el servicio de micros con destino a los centros atómicos más alejados también sufre complicaciones. Los empleados advierten una crisis terminal y dicen que no pueden esperar más. 

Si el caso trasciende fuera de las fronteras de Argentina, puede complicar la candidatura de Grossi en la ONU. El director de la OIEA ya viene de verse impactado con otra decisión, de política exterior del gobierno de Milei: la votación de la delegación argentina en contra de la resolución contra la esclavitud que se aprobó por amplia mayoría por iniciativa de Ghana. Los 55 países de la Ünion Africana comenzaron a evaluar la posibilidad de votar por otro candidato.