Feroz cruce de Villarruel y Bullrich por la entrega de tierras: "Venden el país"

La vicepresidenta y la jefa del bloque libertario protagonizaron un explosivo cruce por WhatsApp en la previa de la sesión por la ley de inviolabilidad de la propiedad privada. La discusión expuso las diferencias internas del oficialismo sobre la venta de tierras, la situación económica y el rumbo del gobierno de Javier Milei.

16 de julio, 2026 | 10.12

La victoria de la Selección argentina frente a Inglaterra en el Mundial de Fútbol no logró imponer una tregua en la cúpula del poder libertario. Por el contrario, el clima de fervor nacional sirvió de escenario para un durísimo cruce por WhatsApp entre la vicepresidenta Victoria Villarruel y la jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich. Lo que comenzó como una discrepancia sobre la conveniencia de sesionar tras el triunfo deportivo, derivó rápidamente en una exposición cruda de las fracturas ideológicas que corroen al gobierno de Javier Milei, especialmente en torno a la soberanía territorial y la crisis económica.

El conflicto se originó cuando Villarruel intentó postergar la sesión parlamentaria prevista para hoy, donde el oficialismo busca aprobar la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, un proyecto que elimina las trabas para que extranjeros compren tierras en Argentina. Ante la negativa de Bullrich, la vicepresidenta disparó con dureza: “¿Cómo vamos a tener sesión después de haber casi ganado el Mundial?”. La respuesta de la senadora, en tono desafiante, fue que la sesión debía realizarse “para festejarlo”, lo que provocó la réplica inmediata de Villarruel: “Para vender el país. Nadie quiere festejar en el Senado votando una ley que es indignante por el capítulo de tierras”.

La discusión escaló hacia la gestión de la economía real, un punto donde Villarruel se mostró particularmente crítica con el rumbo adoptado por la Casa Rosada. Mientras Bullrich defendía la iniciativa legal al afirmar que “no se venden tierras, se desarrolla el país” y que el objetivo es que los argentinos dejen de ser “subdesarrollados, populistas, pobres”, la vicepresidenta denunció una desconexión total con la crisis social. “No se desarrolla nada, están cerrando pymes todos los días y ustedes están en Narnia”, fustigó Villarruel, y agregó: “La gente no tiene para comer. Están endeudados. Vayan a los pueblos en vez de digitar todo desde un despacho”.

Este cruce de reproches volvió a dejar en evidencia la fractura irreconciliable entre la vice y la Casa de Gobierno. En otro tramo de los chats entre ambas figuras del oficialismo, Bullrich llegó a sugerirle a Villarruel que deje el cargo: “¡Si no te gusta renunciá! Es lo que deberías hacer si escribís lo que escribís”. Sin embargo, la titular del Senado no retrocedió y recordó su propio peso político: “A mí también me votaron. Y no te votaron a vos. Así que agua y ajo”.

El cierre de la conversación fue un compendio de descalificaciones personales que marcan el fin de los “buenos modales” institucionales. Villarruel acusó a Bullrich de ser una “obsecuente” y la mandó a “chuparle las medias a Karina”, en alusión a la Secretaria General de la Presidencia, mientras la senadora nacional vaticinó el ocaso de la vida política de la vice: "Chau!!!!! Chau, comienzo y fin de una corta vida política"

"Problema mío. Ser un parásito y casta como vos no es mi ejemplo de vida", replicó Villarruel antes de despedirse de la exministra de Seguridad, luego de un episodio que confirma que el oficialismo transita un momento crítico, con una vicepresidenta que ya no oculta su rechazo a políticas que, bajo la bandera de la libertad, amenazan la integridad territorial y el tejido productivo del país.

Sesión en duda

En medio los cruces dentro de la cúpula libertaria, el Senado prevé sesionar este jueves para debatir y votar el proyecto de ley sobre inviolabilidad de la propiedad privada, aunque el oficialismo todavía busca cerrar acuerdos de último momento en un escenario marcado por modificaciones sucesivas al texto y dudas sobre el respaldo necesario para aprobarlo.

Desde la firma del dictamen, la iniciativa acumuló quince versiones distintas, una situación que generó malestar entre distintos despachos legislativos por la falta de una redacción definitiva. En ese contexto, La Libertad Avanza (LLA) y los bloques aliados tenían previsto reunirse a las 10, dos horas antes del inicio de la sesión, para intentar despejar las diferencias pendientes y confirmar si cuentan con los votos necesarios para avanzar.

El proyecto, impulsado desde hace meses por la Casa Rosada, llega al recinto luego de haber sido modificado por la oposición durante su tratamiento en comisión. Si el oficialismo consigue reunir el quórum de 37 senadores, la intención de la mayoría de los bloques es darle media sanción y trasladar la discusión a la Cámara de Diputados, donde el texto deberá afrontar una nueva negociación.